Biden busca consenso en fracturada Cumbre de las Américas

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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, interviene en la ceremonia inaugural de la Cumbre de las Américas, el 8 de junio de 2022, en Los Ángeles. (AP Foto/Evan Vucci)

(AP) — El presidente Joe Biden intentó el jueves presentar una visión unificadora para el hemisferio occidental, pero la Cumbre de las Américas se convirtió rápidamente en un ámbito de abierto descontento, dejando al descubierto las dificultades que enfrentan América del Norte y del Sur para lograr consenso en asuntos de migración, economía y clima.

“No hay ninguna razón por la que el hemisferio occidental no pueda ser la región más progresista, más democrática, más próspera, más pacífica y segura del mundo”, dijo Biden. “Tenemos un potencial ilimitado. ”

Sin embargo, poco después de sus declaraciones el primer ministro de Belice, John Briceño, criticó públicamente la decisión de Estados Unidos de excluir a algunos países y el persistente embargo a Cuba.

“Esta Cumbre pertenece a toda América. Es por eso imperdonable que haya países de las Américas que no estén aquí, y que el poder de la cumbre se vea mermado por su ausencia”, manifestó Briceño. “En este momento tan crítico, cuando el futuro de nuestro hemisferio está en juego, estamos divididos. Y es por eso la Cumbre de las Américas debió ser inclusiva. La geografía, no la política, es lo que define a las Américas”.

No fue el único. Biden enfrentó más críticas del presidente de Argentina, Alberto Fernández, quien dijo que hablaba como presidente pro-tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, conocida como CELAC.

“Definitivamente hubiésemos querido otra Cumbre de las Américas”, dijo Fernández. “El silencio de los ausentes nos interpela. Para que esto no vuelva a suceder, quisiera dejar sentado para el futuro que el hecho de ser país anfitrión de la Cumbre no otorga la capacidad de imponer el derecho de admisión sobre los países miembros del continente”.

Las críticas por las exclusiones tuvieron lugar a pesar de que se había llegado a un consenso en la cumbre de 2001 en la ciudad de Quebec de que los gobiernos no democráticos no serían incluidos en futuras reuniones. Biden volvió a hablar más tarde y trató de suavizar las diferencias centrándose en los temas, en lugar de la lista de invitados.

“Creo que hemos tenido un buen comienzo. Escuchamos muchas ideas importantes que se plantearon”, dijo Biden. “Y a pesar de algunos de los desacuerdos relacionados con la participación, en los asuntos sustantivos lo que escuché fue casi uniformidad”.

Las diferencias en riqueza, gobernabilidad y temas de interés nacional representan un desafío para que Biden pueda repetir las alianzas que ha forjado en Asia y Europa. Esto ha creado expectativas limitadas en la reunión hemisférica que Estados Unidos está albergando por primera vez desde 1994.

Con esfuerzos diplomáticos tensos ante la decisión de algunos presidentes que optaron por no asistir y propuestas legislativas estancadas en un congreso polarizado, Biden se concentró en tratar que las corporaciones y el sector privado respalden sus iniciativas. Sin embargo, la cumbre apenas ha cumplido la promesa hecha por el presidente estadounidense, especialmente con la ausencia del presidente de México —que no asistió sino que envió a su canciller— y la incertidumbre sobre si existen incentivos suficientes para que Latinoamérica se acerque más a Estados Unidos.

“Siempre ha sido difícil encontrar consenso en América Latina”, expresó Ryan Berg, un experto del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales, con sede en Washington. “Esta es una región sumamente diversa, y obviamente le resulta difícil hablar con una sola voz”.

En un ocupado día para la diplomacia, Biden se reunió con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y aceptó visitar ese país en los próximos meses, dijo a la AP un funcionario familiarizado con los planes que pidió el anonimato por no estar autorizado a hablar públicamente.

Biden también mantuvo un encuentro con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, un aliado del expresidente Donald Trump. Bolsonaro está en campaña para un segundo mandato y ha expresado dudas sobre la credibilidad de los comicios en su país, algo que ha causado alarma en Washington.

La reunión podría haber estado llena de tensión, ya que el líder de Brasil le había pedido al presidente de Estados Unidos que no lo confrontara por sus ataques electorales, según tres de los ministros del gabinete del líder brasileño que pidieron permanecer en el anonimato para hablar del tema.

Biden evitó un tono confrontativo en sus primeras declaraciones frente a reporteros. “El principal motor de nuestra relación es nuestra conexión entre nuestra gente”, expresó. Agregó que Brasil ha hecho algunos “sacrificios verdaderos” para proteger al Amazonas.

Bolsonaro, en tanto, defendió el historial de su país en el Amazonas y dijo que era “un ejemplo a los ojos del mundo en lo que hace a la agenda medioambiental”. Indicó que estaba comprometido en preservar la democracia y que esperaba ayudar a fomentar la paz tras la invasión rusa en Ucrania.

El tema de la democracia se convirtió en un punto de fricción en la preparación de la lista de asistentes al evento. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quería que se invitara a los mandatarios de Venezuela, Cuba y Nicaragua, pero Washington se resistió porque los considera autoritarios. Como él, tampoco asistieron los líderes de Honduras, Guatemala y El Salvador.

Esto sirve como recordatorio de la dificultad que han presentado las relaciones con América Latina para la Casa Blanca, incluso en un momento de acercamiento a Europa, donde la invasión rusa de Ucrania ha generado una mayor cooperación, y en Asia, donde la creciente influencia de China ha agitado a algunos países.

Uno de los desafíos es el inequívoco desequilibrio de poder en el hemisferio. Los datos del Banco Mundial muestran que la economía estadounidense es 14 veces más grande que la de Brasil, la siguiente más grande de la cumbre. Las sanciones que Washington y sus aliados impusieron a Rusia son mucho más duras en Brasil, que importa fertilizantes de la nación europea. Y los datos comerciales indican que la región está estrechando lazos con China, que a su vez a realizado importantes inversiones.

Esto deja a Estados Unidos en una posición en la que debe mostrarle a América Latina por qué mantener una relación más estrecha con Washington sería más beneficioso en un momento en que las economías luchan por superar de la pandemia, mientras la elevada inflación empeora las condiciones.