Bloqueos y protestas azotan ciudad colombiana de Cali

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Una mujer sostiene un letrero durante una marcha en silencio para pedir que se retiren los bloqueos en las avenidas de la ciudad de Cali, Colombia, el martes 25 de mayo de 2021. (AP Foto/Andrés González)

(AP) — Los ingenios azucareros que dan trabajo a decenas de miles de personas están paralizados. Los semáforos cuelgan inservibles sobre las intersecciones del centro de la ciudad. La policía vigila las paradas de autobuses quemadas y las gasolineras saqueadas. Incluso una fábrica de conos de helado ha suspendido sus operaciones.

Las protestas contra el gobierno se han extendido durante casi un mes a lo largo y ancho de Colombia, y en ningún sitio han sido tan intensas como en Cali, una ciudad en el oeste del país que cuenta con más de 2 millones de habitantes y que normalmente es más conocida por su música tropical que por su malestar social.

Por lo menos 32 manifestantes han perdido la vida en enfrentamientos con la policía en Cali desde que las protestas comenzaron a finales de abril, de acuerdo con Indepaz, un grupo por los derechos humanos. Indepaz ha identificado a 52 víctimas en todo Colombia.

Los manifestantes y la policía de Cali se acusan mutuamente del uso de municiones durante los enfrentamientos que siguen ocurriendo la mayoría de las noches en los vecindarios pobres, que también albergan a grupos delictivos.

Barreras de plástico color naranja, costales de arena, barras de metal, cuerdas y escombros siguen bloqueando las principales avenidas.

“Sabemos que estamos afectando a nuestra industria, pero también estamos afectando nuestro gobierno”, comentó un manifestante que sólo se identificó con su nombre Brian. Portaba gafas oscuras y una mascarilla, y se negó a dar su nombre completo por temor a represalias de la policía.

“Así nos hacemos sentir en la ciudad. Le hacemos saber al gobierno que no estamos de acuerdo con lo que hacen”, señaló.

Las protestas a nivel nacional se desencadenaron después de que el presidente Iván Duque propuso un extenso aumento de impuestos, pero continuaron incluso después de que el mandatario dio marcha atrás, transformándose en un clamor general contra la creciente pobreza y la desigualdad en un país donde la tasa de desempleo se duplicó en el último año de pandemia de coronavirus.

Alfonso Otoya, un experto en proyectos educativos con sede en Cali, señaló que parte del problema a nivel local se debe a una decisión que la ciudad tomó el año pasado de poner fin a un programa financiado por Estados Unidos que trataba de alejar a los jóvenes de las pandillas con empleos y actividades culturales. Ahora, dijo Otoya, el alcalde “perdió la confianza” de los jóvenes de muchos vecindarios.

La respuesta del gobierno colombiano sólo ha empeorado las protestas, pues ahora hay marchas contra la violencia policial. Agencias internacionales de derechos humanos han acusado al gobierno de una reacción exagerada.

Y a medida que continúan los bloqueos en carreteras y avenidas de la ciudad, los negocios advierten que tendrán que despedir a algunos de sus empleados.