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Los voraces incendios que azotan el estado de California continúan sin poder ser controlados, y ya ha provocado la muerte de 42 personas en el condado de Butte, a unos 280 kilómetros al norte de San Francisco.

Mientras las autoridades investigan las causas que han provocado el incendio más destructivo en los últimos 50 años de historia, los bomberos y personal voluntario se empeñan en hacerle frente a las llamas sin que todavía se tengan avances concretos en el sexto día de labores.

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El número de víctimas mortales pudiera aumentar, pues según el alguacil Kory Honea, hay reportes de 228 personas desaparecidas. Varias personas fueron encontradas muertas dentro de sus vehículos cuando pretendían escapar, pero ya era demasiado tarde. Ellas no obedecieron la orden de evacuación emitida por el gobernador del estado.

La localidad de Paradise con sus 27 000 habitantes ha sido completamente evacuada pues el fuego arrasó con todo a su paso. Las imágenes son verdaderamente tristes, en especial para aquellos que lo han perdido todo.

“Quiero recuperar la mayor cantidad posible de restos tan pronto como podamos, porque sé lo que les supone a sus seres queridos”, dijo un vecino mientras miraba los restos de lo que fuera su casa.

Las condiciones meteorológicas no han ayudado a controlar las llamas propagando el siniestro con un movimiento errático y poco predecible. En ocasiones se han destinado fuerzas y recursos para zonas en las que se creía que podían ser más necesarios pero en la realidad no ha sido así.