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Los miles de migrantes hondureños que salieron de su país en una caravana reanudaron este domingo su camino hacia Estados Unidos después de cumplir los requisitos migratorios de México, cuyo Gobierno advirtió con deportar a los que ingresaron ilegalmente a su territorio.

De acuerdo con fuentes de Protección Civil de México, son más de 3.000 los migrantes que recorren los casi 40 kilómetros que hay entre Ciudad Hidalgo y Tapachula, la segunda ciudad más importante del estado mexicano de Chiapas, donde han anunciado que pasarán la noche.

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Con la caravana caminan representantes de organismos civil y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) de México, según pudo constatar la agencia de noticias Efe.

Una fuerza de más de 600 policías estatales y federales ha instalado un retén a al menos unos cinco kilómetros de llegar a Tapachula aparentemente con la intención de frenar el éxodo masivo de la caravana migrante.

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México informó que hasta el 19 de octubre pasado habían llegado a la frontera sur del país, alrededor de 4.500 migrantes centroamericanos, mismos a los que se les ha dado una atención constante y humanitaria.

México “canalizó” ordenadamente a 640 a las instalaciones del Instituto Nacional de Migración (INM) que expresaron su intención de solicitar refugio y 500 manifestaron su deseo de volver a sus lugares de origen en Honduras, precisó Relaciones Exteriores.

El ministerio señaló que 900 migrantes buscaron entrar a México “por cruces no formales”, en su mayoría por el río Suchiate, a los que después de “rescatar” se les someterá a procedimientos que señala la ley y, en su caso, serán repatriados a sus países de origen.

Un poco más de 2.200 migrantes se mantienen en el puente fronterizo entre Ciudad Hidalgo (México) y Tecún Umán (Guatemala) y además de darles agua y atención médica, ya están informados de los trámites que deben hacer para ingresar al país, precisó el Ministerio de Relaciones Exteriores.