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Pese a ser estadounidenses y tener certificados de nacimiento y documentación que lo prueba, cientos de hispanos han sufrido la revocación de sus pasaportes por parte del Departamento de Estado, de acuerdo con un reportaje del diario The Washington Post.

Abogados y activistas a lo largo de la frontera sur denuncian que incluso las autoridades han comenzado procesos de deportación para varios ciudadanos estadounidenses y a algunos se les negó el regreso luego de visitar México, pues dudan que sus documentos sean verdaderos.

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El Departamento de Estado aseguró al diario que sus políticas no han cambiado, y se negaron a ofrecer una cifra oficial de pasaportes revocados por dudas sobre la legitimidad de la ciudadanía de una persona.

Sin embargo, defensores de derechos civiles aseguraron al Post que los casos han incrementado hasta cientos en los últimos meses con el gobierno de Trump.

A Juan, uno de los afectados que se negó a que su apellido fuera publicado por el diario, le negaron la renovación de su pasaporte pese a haber nacido en Brownsville, Texas, pasar tres años en las Fuerzas Armadas, servir en la Patrulla Fronteriza y trabajar actualmente como guardia en una prisión.