El candidato presidencial indígena Yaku Pérez se ofrece a sacar a Ecuador del caos heredado

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(AP) — El candidato a presidente de Ecuador Yaku Pérez, ecologista e indígena, termina agitado tras bailar las tonadas andinas de una banda indígena que estuvo en la presentación de su plan de gobierno en Quito, la capital del país. Su propuesta, en caso de llegar al poder en las elecciones del 20 de agosto, es implementar un gobierno de transición que saque a la nación del caos heredado de los recientes mandatarios.

Con una impecable camisa celeste, pantalón azul y unos zapatos marrones, en cuanto se sienta ante las cámaras, se disculpa, se saca los zapatos y los bota con desdén a un lado. “Nunca más me van a volver a obligar a ponerme estas cosas, mis sandalias son mejor”, justifica.

Para Pérez, los comicios adelantados de los que saldrá el reemplazo del presidente ecuatoriano, Guillermo Lasso, suponen su segundo intento de gobernar un país tomado por la inseguridad y en un situación económica apretada por el desempleo y la falta de inversión pública.

Aseveró en declaraciones a The Associated Press que ingresará a los barrios más violentos con policías, militares bien equipados, pero también ofreció “educación, salud, créditos productivos para los jóvenes y las amas de casa” de esos sectores para reactivar su economía.

Su meta, adelantó, es crear 500.000 nuevos empleos en casi año y medio de gobierno -que es lo que durará el mandato al tratarse de elecciones adelantadas- mediante la inversión del Estado en la rehabilitación de obra pública vial, educativa, de salubridad… “Vamos a volver los ojos al campo, la mayor riqueza no está en el petróleo ni en la minería, está en la agricultura, en el turismo”, destacó.

Fue precisamente ante Lasso cuando en 2021 estuvo a punto de pasar a segunda vuelta y dejar al actual presidente fuera de la contienda electoral. Pero un 0,36 % de los votos terminó inclinando la balanza de los votos a favor del hoy mandatario. Pérez quedó fuera del balotaje con un 19,38 % de respaldo popular.

Como en aquella convocatoria, Yaku Pérez se presenta con un ciudadano más. Es usual verlo vistiendo jeans, camisa blanca, sandalias y desplazándose en una bicicleta de bambú. Además se hospeda en casas de sus simpatizantes y come en mercados y plazas, sin poses, junto al resto de ecuatorianos que acuden ante su presencia. A menudo anima sus presentaciones tocando melodías ecuatorianas en su saxofón.

“No se necesita ser un profeta para saber el apoyo que veíamos venir”, dijo Pérez a la AP al tiempo de precisar que la propuesta con la que corrió por la presidencia hace dos años “ahora está solo refrescándose”, recordándola, entre la ciudadanía.

De su futuro gobierno, destacó que va “a sentar las bases para una política institucional firme, pero con la otra mano extendida con políticas de inclusión social”. Para ello, dijo estar dispuesto a dialogar y llegar a acuerdos con todos los bloques políticos representados en la Asamblea, a sabiendas de que el principal escollo en el gobierno de Lasso fue el recurrente bloqueo legislativo donde el oficialismo era minoría.

Las elecciones del 20 de agosto son reflejo del irresulto entendimiento entre poder ejecutivo y legislativo. El mandatario ecuatoriano disolvió la Asamblea en mayo y acortó su propio periodo de gestión al activar la figura de la muerte cruzada en medio de una crisis política y un intento de removerlo del cargo. En consecuencia, 13,45 millones de ecuatorianos irán a las urnas de nuevo para elegir presidente, vicepresidente y 137 asambleístas.

Según las encuestas de intención de voto, Pérez marcha en tercer lugar entre los candidatos detrás de Luisa González, postulante del izquierdista partido Revolución Ciudadana respaldado por el expresidente Rafael Correa, y de Otto Sonnenholzner, exvicepresidente en el gobierno de Lenín Moreno que ahora corre bajo la alianza Actuemos, formada por partidos de tendencia de centro.

En su anterior campaña, se mostraba como un duro opositor de la minería a gran escala, pero en esta campaña matiza la situación afirmando que “con aquellos contratos que han cumplido con las exigencias del Estado seremos respetuosos de la seguridad jurídica”.

En Ecuador funcionan dos grandes minas industriales, principalmente de oro y cobre, a cielo abierto, mientras que se multiplican por todo el país, especialmente en la Amazonía, junto a grandes ríos, explotaciones mineras ilegales señaladas por arrasar bosques y montañas con maquinaria pesada y por contaminar esas zonas con metales pesados.