Gobierno de Biden no examinó adecuadamente los hogares de acogida para niños migrantes

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Adolescentes inmigrantes hacen fila para una clase en un centro para menores el 29 de agosto de 2019, en el Rio Grande Valley, en San Benito, Texas. (AP Foto/Archivo Eric Gay)

(AP) — El gobierno del presidente Joe Biden tuvo dificultades para examinar y monitorear adecuadamente los hogares donde colocó a los niños migrantes que llegaron en gran número a la frontera entre Estados Unidos y México en 2021, según un informe federal publicado el jueves.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos debe evaluar a los adultos que se ofrecen voluntariamente para acoger a niños que llegan al país sin sus padres. Pero el análisis concluyó que el departamento no pudo demostrar que realizó controles básicos de seguridad —como verificaciones de domicilio o antecedentes penales— en algunos adultos que recibieron a los niños. En aproximadamente un tercio de los casos revisados por el organismo de control federal, la agencia no tenía documentación legible para los adultos registrados.

“Hallamos que los expedientes de los casos de los niños y los registros de los patrocinadores no siempre estaban actualizados con documentación e información importantes”, dijo Haley Lubeck, analista de la Oficina del Inspector General del Departamento de Salud y Servicios Humanos, que realizó la revisión.

El departamento de salud respondió al informe diciendo que había mejorado el proceso y que el informe sólo muestra un intervalo limitado de cómo la agencia manejó los casos “durante una afluencia sin precedentes”. El departamento indicó que también ha agregado nueva capacitación para sus empleados que atienden a niños migrantes.

“La abrumadora mayoría de los hallazgos y recomendaciones abordan cuestiones de gestión de registros y documentación que (la agencia) ya ha mejorado mediante capacitación, monitoreo, tecnología y evaluación”, dijo Jeff Nesbit, portavoz del departamento de salud.

El informe se publica en un momento en que Biden enfrenta una intensa presión en torno a sus políticas de inmigración. Desde que asumió el cargo, su gobierno ha lidiado con millones de migrantes que viajan a la frontera y ha enfrentado escrutinio sobre cómo maneja a los niños que llegan a Estados Unidos sin sus padres. El departamento de salud, en particular, ha sido criticado por liberar demasiado rápido a esos niños de los refugios gubernamentales, entregándolos a adultos que han permitido que grandes empresas los exploten para realizar trabajos baratos, peligrosos e ilegales.

El organismo federal de control analizó los expedientes de 2021 de más de 300 niños migrantes, meses después de que miles de niños llegaran a la frontera estadounidense para solicitar asilo. En marzo y abril de ese año, el departamento de salud colocó a más de 16.000 niños con adultos.

Se supone que el departamento de salud debe obtener las identificaciones de los adultos —llamados patrocinadores— que acogen a los niños migrantes.

Pero el organismo federal de control descubrió que en más de un tercio de los casos analizados durante ese periodo se presentaron al departamento de salud documentos de identidad ilegibles. En algunos casos faltaban hologramas o las imágenes eran borrosas, lo que planteaba dudas sobre si se trataba de documentos falsos.

En el 16% de los casos, la agencia tampoco aportó pruebas de haber realizado comprobaciones básicas de seguridad, como la verificación de antecedentes o de domicilios.

Y en uno de cada cinco casos, el departamento de salud no hizo un seguimiento de los niños que había colocado, a menudo durante meses.

Se supone que el departamento de salud debe realizar una llamada de seguimiento a cada niño y su patrocinador entre 30 y 37 días después de la colocación. Pero en los casos en los que la agencia no dio seguimiento a los niños, los asistentes sociales tardaron 122 días en promedio en ponerse en contacto con ellos, según el análisis del organismo federal de control.

Las investigaciones de ese organismo federal regulador han hallado anteriormente que el gobierno se apresuró a responder a la oleada de inmigrantes en 2021, sin formar adecuadamente al personal que se ocupaba de los casos de menores.

Activistas pidieron a la Casa Blanca y al Congreso que hagan más para proteger a los niños en el futuro.

“La protección de los niños debe seguir siendo primordial”, declaró Jennie Murray, presidenta y directora general del Foro Nacional de Inmigración. “El departamento de salud y el gobierno de Biden en general deben tomarse en serio estos hallazgos y hacer todo lo que esté a su alcance para garantizar que los niños estén a salvo”.

Murray dijo que el Congreso, además de proporcionar supervisión, debería proporcionar recursos para asegurarse de que las agencias puedan examinar adecuadamente a los patrocinadores y proteger a los niños que están bajo su cuidado.