
La música colombiana se vistió de luto con la partida del maestro Héctor Ochoa, a los 91 años y durante la madrugada del martes 21 de julio, a tres días de su nuevo onomástico ya que nació en Medellín el 24 de julio de 1934. Su deceso fue en su finca, ubicada en el municipio de La Ceja, Antioquia, donde residía.
Su primera composición fue “Bendito amor”, interpretada por el tenor Víctor Hugo Ayala, quien además le grabó “El Camino de la Vida”. Tuve la oportunidad de conversar con el maestro Ochoa de ese comienzo en la música.
“Mi padre también compositor, Eusebio Ochoa Isaza fue un gran músico, tanto que, en 1910, hacía muy pocos años se había inventado el disco, eso fue en 1900, él estuvo en Nueva York grabando con un grupo instrumental que en ese tiempo se llamaba La Lira Antioqueña. El grabó más de 125 obras musicales en los seis meses que estuvieron para el Sello Columbia, de los pocos sellos que existían en el mundo, y asi fue como heredé la afición por la música. Me inicié entonces a los 15 años con un trio que se llamaba El Trio de Oro, y cantábamos en las emisoras más importantes de Colombia como eran La Voz de Antioquia, La de Medellín y Radio Libertad. Ya después por razones de sobrevivir y salir adelante con la familia, me fui a trabajar en el Banco Cafetero, en donde empecé como mensajero y terminé como gerente regional por 25 años”.

Entre muchas de sus obras, de las cuales me conto una a una sus historias musicales, la inspiración “El camino de la vida”, que se convirtió en un clásico obligado en las reuniones familiares, serenatas que hizo del compositor un artista de proyección internacional.
“Nació en el año de 1987. Yo tomé mi guitarra un domingo y me llegó una idea en una canción que es tan corta, pasa en tres minutos ese proceso afectivo de un ser humano, desde que nace, hasta que llega a la plenitud de su vida. A eso de las seis de la tarde terminé mi trabajo musical con: “De prisa como el viento van pasando, los días y las noches de la infancia, un ángel nos depara sus cuidados, mientras tejen sus manos las distancias. Es por eso amor mío que te pido, por una y otra vez, si llego a la vejez, que estés conmigo”.
“Yo cuando hago una canción se la canto a mi esposa, quien tiene toda una sensibilidad musical, entonces su consejo es muy valioso porque ella representa el público, y asi me lo dijo; esa canción va a tener un futuro muy importante. Es más, en el año 1991 se hizo un concurso para escoger la canción más bella de Colombia y “El Camino de la Vida” obtuvo la mayor votación, también terminando el siglo, esa misma cadena con sus emisoras quiso hacer un concurso que fuera la canción del siglo en Colombia, y “El Camino de la vida” fue la del siglo XX. Eso fue muy lindo, como cuando me llamaste a decirme que “Los Tres Reyes” la habían grabado después de tantos años de no entrar a un estudio, eso me lleno el alma por su trayectoria musical. Eso sí, estoy muy orgulloso de saber que tantos artistas la han grabado”.
Además, nos compartió el maestro anécdotas evocando sentimientos y buen humor.
“Tengo una muy simpática del “Camino de la Vida”. Resulta que me invita un amigo en Bogotá a un sitio donde hay música en vivo y de pronto sale un cantante morenito, no sé si era del Choco o de Puerto Tejada, con una voz preciosa, pero imitaba a Daniel Santos y entonces comenzó a cantar “El Camino de la Vida” en bolero, cuando terminó su tanda musical el dueño del establecimiento, que era mi amigo, lo llamó y le dijo: Pedro, dígame de quien es esa canción y el respondió de Héctor Ulloa, (famoso actor de televisión) a lo que mi amigo le dijo, no, es de Héctor Ochoa y se lo presento, ahí el negrito cambio de color. (risas). Yo le dije que tomáramos una copa y el me pregunta, ¿cómo le pareció mi versión?, muy linda le respondí, pero dígame porque usted le agregó una palabra que no está en la canción ¡Después llegan los años juveniles/, Los juegos, los amigos, hay el colegio/ para que le metió el ‘hay’, y él me responde, es que usted no sabe lo que era para mí ir al colegio”.
Recordando.
“Igualmente pasó cuando un amigo hizo una reunión familiar, y después de la cena, como había llevado mi guitarra, me puse a cantar y al final interpreté “El Camino de la Vida”, y vi a una joven, que era la novia del hijo del dueño de la casa, muy linda llorando. Al terminar le pregunté por que lloraba tanto, y me dijo: es porque mis padres se separaron, y pasaron cinco años sin volverlo a ver, pero de pronto el llegó con un trio cantando muchas de sus canciones y terminó con esta, su hermosa canción que conmueve, “El Camino de la Vida”, ahí mi mamá abrió la puerta para darse ese abrazo que hoy los tiene juntos”.

Foto Frank. El maestro Héctor Ochoa – Gerardo Villa- El maestro Raúl Rosero- Rosana Azuero
“A mi esposa, en ese entonces mi novia, le llevé por primera vez una serenata con el Trio Albino, y como no tenía carro en ese momento busqué a un amigo para irnos con el trio. Como se acostumbraba que al terminar la serenata se tiraba una tarjeta por debajo de la puerta diciendo las canciones interpretadas y unas palabras de amor, este bandido amigo le tiró una de él y claro mi novia se la agradeció, al mes me enteré porque nunca me dijo nada, sino que ella llamó a mi amigo a darle las gracias”.
Se nos fue uno de los compositores más influyentes de la música colombiana, y su obra musical “El camino de la vida”, seguirá quedando en los corazones como una las canciones más queridas del repertorio colombiano. Descanse paz.



