Intensa búsqueda en Maine por sospechoso de masacre en bolera

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(AP) — Las autoridades el jueves lanzaron un amplio operativo para buscar a un reservista del ejército estadounidense acusado de matar a 18 personas y herir a 13 en una bolera en Maine.

Se informó que el sospechoso, Robert Card, de 40 años, había sido detenido por la policía a mediados de julio para su evaluación, cuando oficiales militares se inquietaron por su conducta errática, dijo un funcionario federal a la Associated Press.

Escuelas, consultorios médicos y supermercados cerraron y la gente se quedó en sus casas en ciudades incluso a una distancia de 80 kilómetros (50 millas), luego del tiroteo ocurrido el miércoles en Lewiston.

El presidente Joe Biden ordenó izar todas las banderas estadounidenses a media asta a medida que llegaban más condolencias, entre ellas del autor Stephen King, nativo de Maine, quien calificó el hecho de “una locura”.

Las autoridades han emitido ocho órdenes de arresto contra Card por homicidio y planean emitir otras 10 una vez se confirmen las identidades de las demás víctimas.

Un funcionario federal dijo que los jefes del 3er Batallón de Reserva del 304to Regimiento de Infantería del ejército observaron con preocupación la conducta errática de Robert Card a mediados de julio, cuando la unidad se entrenaba en terrenos de la Academia Militar de West Point, en Nueva York.

Los comandantes, preocupados por la seguridad de Card, pidieron avisar a la policía estatal de Nueva York que interviniera y ésta lo llevó al Hospital Keller en West Point para examinarlo, dijo el funcionario.

La fuente habló bajo la condición de anonimato por no estar autorizada a informar sobre el incidente.

La gobernadora de Maine informó el jueves que fueron 18 las personas muertas y 13 las heridas en un tiroteo la víspera en un restaurante y bolera.

La gobernadora, Janet Mills, dijo en conferencia de prensa que Card, el sospechoso, es considerado armado y peligroso y la gente no debe acercarse.

Un aviso a la población para que buscara refugio allí donde se encontrara regía el jueves en el centro de Maine, mientras la policía buscaba intensamente al hombre.

Las autoridades de salud cerraron los consultorios médicos y cancelaron las operaciones quirúrgicas no esenciales en Lewiston y seis condados circundantes. También se suspendieron las clases en todos los niveles de educación de la zona, y los aterrados habitantes se encerraron en sus casas.

Un boletín policial identificó a Card, de 40 años, como persona relevante en el ataque en torno a las 7 de la tarde. Se identificó a Card como un instructor de armas de fuego que se cree que estaba en la Reserva del Ejército y asignado a un centro de formación en Saco, Maine.

El documento, que circuló entre los efectivos de los cuerpos de seguridad, indicaba que Card pasó dos semanas internado en un centro de salud mental durante dos semanas a mediados de año. No ofreció detalles específicos sobre el tratamiento que recibió ni su estado, pero apuntó que reportó que “escuchaba voces y amenazas de disparar”. El número de teléfono que aparece a su nombre en los registros públicos se encontraba fuera de servicio.

La oficina del jefe de la policía del condado de Androscoggin publicó dos imágenes del sospechoso en su página de Facebook en las que se veía al tirador entrando a un establecimiento con un arma a la altura del hombro.

El tiroteo en la segunda ciudad del estado es la 36ta masacre en Estados Unidos en lo que va del año, de acuerdo con una base de datos mantenida por la Associated Press y el diario USA Today en sociedad con la Universidad Northeastern. La base de datos incluye todas las matanzas desde 2006 en las que murieron cuatro o más personas, sin contar el agresor, en un lapso de 24 horas.

El tiroteo se produjo en Schemengees Bar and Grille y en Sparetime Recreation, una bolera a unos 6,4 kilómetros (4 millas) de distancia.

Uno de los clientes del local, que se identificó solo como Brandon, contó que escuchó unos 10 disparos y que al principio pensó que un globo que había estallado.

“Estaba de espaldas a la puerta. Y en cuanto me giré vi no era un globo, que estaba sosteniendo un arma”, dijo a The Associated Press.

Tras la balacera, agentes de policía, muchos de ellos armados con rifles, tomaron posiciones mientras la ciudad se sumía en una inquietante calma — rota por sirenas ocasionales — mientras la población se atrincheraba en sus casas.

Maine no exige permisos para portar armas y el estado tiene una arraigada cultura de posesión de armas ligada a la caza y el tiro deportivo, dos de sus actividades más tradicionales.