Los Extremos

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Durante toda la campaña política, por no decir durante los últimos cuatro años, el Partido Republicano de Trump dedicó incontables esfuerzos atacar a AOC y los principios que promulgaba y representaba. Alexandria Ocasio Cortez, quien se auto proclama ser una política de corte social demócrata, terminó siendo, para las huestes de la ultraderecha republicana una “peligrosa socialista”, cuyo único propósito era destruir nuestro sistema de gobierno y nuestra “democracia”.

Notarán que destaqué la palabra democracia en el párrafo anterior. Es que el movimiento social demócrata cuya filosofía económica reside y se desarrolla en múltiples democracias a través del mundo no es… repito… no es, ni está divorciada del concepto político de lo que es una democracia. Es más bien un planteamiento de justicia social para todos, cuyo gran enemigo en términos económicos es el capitalismo puro.

Es ese capitalismo puro, cuyo único y principal propósito es el de amasar grandes sumas de dinero en beneficio de unos pocos, el verdadero enemigo de la justicia social en una democracia representativa como la nuestra. Cada día que pasa se acrecienta la desigualdad económica y la injusticia social en nuestra nación… y Alexandria Ocasio Cortez, contra todo lo que representa el poder del capitalismo puro (de donde, dicho sea de paso, viene Donald J. Trump), destaca con claridad los vacíos que tenemos que llenar para lograr esa justicia social que necesitamos.

La protección del ambiente, el derecho a una educación completa y funcional, el alza del salario mínimo federal para convertirlo en un recurso que permita al trabajador mantener dignamente a su familia y el derecho a los servicios de salud costeables son algunos de los planteamientos que componen el discurso de AOC.

¿Quién sería el gran perdedor si llegase la justicia social que plantea AOC?

Respuesta: El capitalismo puro… el que podría, sin dejar de producir ganancias, subirle los sueldos a los trabajadores, quienes son a fin de cuentas los que le producen sus ganancias, el que, sin importarle los resultados a nuestro planeta, ensucian el aire, el agua y el medio ambiente en su descarado afán de ganarse unos centavitos más.

AOC es la enemiga extrema del capitalismo puro y despiadado, convirtiéndose así en la enemiga extrema del republicanismo de la marca “Trump”.

Miremos ahora el otro lado del extremismo político nacional. Marjorie Taylor Greene, recién electa a la Cámara de Representantes por uno de los distritos representativos del estado de Georgia, representa a su vez el extremismo político de la ultraderecha del país. Se jacta públicamente de pertenecer al movimiento QAnon y promulga y promueve las teorías conspiracionales de dicho movimiento, entre ellas que los fuegos forestales en el estado de California son causados por los judíos, utilizando un sistema de láser. Promulga en su capacidad personal que el tiroteo en la escuela de Parkland donde murieron estudiantes y maestros fue un “montaje teatral” para desacreditar a los creyentes en la Segunda Enmienda de la Constitución.

Su póster de campaña la mostraba retratada con una ametralladora o rifle automático sugiriendo “eliminar” a Alejandra Ocasio Cortes y dos compañeras representantes de ella, quienes también se identifican como proponentes de la filosofía social demócrata.

Apoyó abiertamente la sedición y el intento de toma del Capitolio nacional el 6 de enero del 2021 y se ha pronunciado en favor de “eliminar” a Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos.

La pregunta ahora es para cada uno de ustedes: ¿Cuál de estas dos “extremistas” representa mejor sus ideales en cuanto a lo que debe ser una democracia?

Cuidado… la respuesta podría sorprenderles.