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Uno de los eslóganes oficiales de la campaña electoral de Barack Obama para ser reelegido en 2012 resumía así su primer mandato: “Osama Bin Laden está muerto y General Motors está vivo”.

Fue reelegido tras haber conseguido que la economía de Estados Unidos se recuperara, retiró las tropas de Iraq y, con el asalto de Abbottabad, asestó uno de los mayores golpes a al Qaeda.

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Obama vive ahora sus últimos meses en la Casa Blanca. La amenaza que representaba entonces el grupo terrorista se ha visto sustituida por ISIS. Los conflictos en Siria, Iraq, Libia y Yemen se han vuelto una constante.

Las fuerzas estadounidenses siguen muy implicadas en Afganistán, donde se llevan a cabo acciones para negociar un acuerdo de paz con los talibanes. Una de las promesas más importantes de Obama que continúa siendo una incógnita, es la de cerrar la cárcel de Guantánamo.

Este informático paquistaní, de 39 años, se hizo famoso por avisar al mundo, vía Twitter, de que algo extraño estaba ocurriendo esa noche en su tranquila ciudad de Abbottabad.

En aquel momento, Athar regentaba un pequeño café y se encontraba trabajando con su computadora por la noche cuando oyó un ruido insólito.

“Helicóptero sobrevuela Abbottabad a la una de la mañana (muy raro)”, escribió en un tuit que ha pasado a la historia por ser el primero en hablar del asalto. Intrigado, Athar siguió elucubrando con otros internautas sobre lo que podía estar sucediendo hasta que finalmente se fue a dormir.

Tras este episodio, recibió una avalancha de demandas para ser entrevistado por los medios occidentales. También fue interrogado por los servicios secretos paquistaníes.

“Me preguntaron ‘¿Qué es Twitter?’ Querían que les explicase qué era”, recordó divertido, en una entrevista.

Los días siguientes al ataque, Sohaib Athar vio cómo los seguidores de su cuenta Twitter se multiplicaban y llegaban a ser más de 100,000.

Hoy Athar, que vive en otro lugar, ha pasado página de aquel episodio. “Dejé de pensar (en ese acontecimiento). Para mí solo fue una peripecia. La vida continua”, explica.

En noviembre de 2014, un exmiembro de los Navy Seals, Robert O’Neill, admitió públicamente haber abatido a Osama Bin Laden con tres disparos.

Estas declaraciones causaron revuelo en el seno del comando de élite de la marina ya que sus miembros están obligados a guardar en secreto los datos sobre sus misiones.

O’Neill había afirmado que difundió su versión de los hechos para ayudar a las familias de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Desde entonces, trabaja como experto en seguridad, sobre todo para la cadena Fox News, y ha creado un fondo de ayuda a los veteranos de los servicios especiales.

“Aunque nos pidieron lo que mucha gente creía imposible, conseguimos crear un espíritu de equipo y alcanzar nuestro objetivo”, se puede leer en su página web en relación al asalto de Abbottabad.

Los rostros detrás de la muerte de Osama Bin Laden