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LIMA (AP) — El dominio de Mijaín López en la lucha es tal que quizá sería bueno medir sus logros como los de un velocista, en minutos y segundos.

En un santiamén, el cubano trituró al venezolano Moisés Pérez en la modalidad grecorromana de la lucha, dentro de la categoría de los 130 kilogramos, para acumular la friolera de cinco títulos de los Juegos Panamericanos, que se suman a un palmarés asombroso de tres oros olímpicos y cinco títulos mundiales.

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Y la fiereza atemorizante que retratan semejantes hazañas contrasta con la imagen de un gigante de aspecto bonachón y sonrisa contagiosa.

“Lo más lindo que uno puede tener es la humildad y la sencillez”, dijo López tras obtener su nueva presea.

El jueves, en cuanto aseguró la victoria sobre Pérez, al hacer que describiera una vuelta completa hacia el exterior de la zona de combate, López tomó una bandera cubana, con la que se paseó orgulloso y feliz ante las aclamaciones del público en el Coliseo Miguel Grau del Callao.

Fue un festejo mucho más moderado que el del oro olímpico en Río de Janeiro 2016, cuando López cargó e incluso derribó a su entrenador, antes de enloquecer a la multitud con unos pasos de salsa.

“Me considero un ídolo por la entrega y disciplina que he tenido en todos los torneos, y porque casi en todos los eventos he sido el abanderado de mi delegación”, comentó el luchador, quien efectivamente desfiló en la ceremonia de inauguración del 26 de julio portando la enseña cubana.

Tal vez lo único que decepcionó al público en el recinto fue la escasa duración del combate, menos de dos minutos. En realidad, deben sentirse afortunados: En los Juegos Centroamericanos y del Caribe, el cubano demoró menos de medio minuto en destruir a su adversario.

Él debería saber que la competición panamericana le queda chica. Pero igual le concedió importancia a la medalla, agradeció a Perú por la organización de los Juegos y afirmó que ha disfrutado su estadía.

“Esta medalla representa algo muy grande para mí, ya que es mi quinta medalla panamericana, en la que se ve el esfuerzo que he realizado todos estos años”, recalcó. “Esto es un halago para el atleta que se somete a cantidades de entrenamientos. Estoy orgulloso de esta quinta medalla dorada y muy contento de haber venido a Perú, que me ha impresionado por su cultura, seguridad y orden que he visto en estos Juegos Panamericanos”.

En las justas continentales se ha coronado en Santo Domingo 2003, Río 2007, Guadalajara 2011, Toronto 2015 y ahora Lima 2019.

Su objetivo estaría en Tokio 2020, en busca de cerrar una trayectoria con credenciales suficientes para considerarlo el mejor luchador de la historia.

“Ésta es la motivación que me va a dar el resultado en los próximos Juegos Olímpicos”, advirtió.