
MEDINACELI, España (AP) — Millones de personas abarrotaron el miércoles ciudades y pueblos sin nubes en España en busca de las mejores vistas de un eclipse solar total, cuando la alineación del Sol, la Luna y la Tierra sumió brevemente en la oscuridad a partes del planeta.
Las multitudes llevaron sillas de jardín y paraguas para aguardar con entusiasmo el espectáculo celeste, que comenzó al caer la tarde. A medida que el cielo se oscurecía, gradualmente al principio y luego rápidamente, la gente rompió en aplausos y vitoreó. Fue el primer eclipse solar total del país en más de un siglo.
Rosa Celiberti, una profesora de idiomas que lo observó desde Medinaceli —una localidad del noreste de España fundada en la época de los romanos, en lo alto de una colina— tenía lágrimas en los ojos debido a la emoción.
A lo largo de una amplia franja del norte y el centro de España y Portugal, millones de personas disfrutaron de algunas de las mejores vistas de la Europa continental de este eclipse. También pasó sobre pequeñas franjas de Groenlandia e Islandia.
Se tenía previsto que el momento de totalidad —cuando la Luna cubre por completo la luz del Sol— durara menos de dos minutos y medio, alcanzando su duración máxima frente a la costa oeste de Islandia. Para cuando llegó a una pequeña franja de Portugal y luego a España, justo antes de la puesta de sol, esa fase se habrá reducido a aproximadamente un minuto. Finalmente el espectáculo concluyó sobre el Mediterráneo.
Se calculaba que el eclipse atraería al menos a medio millón de visitantes más, según las autoridades del país. La demanda hotelera a lo largo de la franja de totalidad del eclipse —incluidas las ciudades norteñas de La Coruña, Bilbao y Santiago de Compostela— se disparó.
Zonas rurales se prepararon para la afluencia de visitantes
El evento se desarrolló con el telón de fondo de abrasadoras temperaturas veraniegas e incendios forestales. Las autoridades españolas pusieron en marcha un gran operativo de seguridad.
Las temperaturas en gran parte de España superaron los 35 grados Celsius (95 grados Fahrenheit) en muchas de las zonas donde se observó el eclipse. Se habilitaron 350 puntos oficiales de observación en distintos lugares del interior poco poblado, y más de 33.500 agentes policiales fueron desplegados en las zonas de observación y en los accesos, informó el Ministerio del Interior.
Hace apenas unas semanas, el incendio forestal más destructivo del que se tenga registro en la historia de España devoró 500 kilómetros cuadrados (193 millas cuadradas) y obligó a evacuar a decenas de miles de personas en Ávila, en el centro del país. Varios incendios más pequeños seguían activos en otras partes del sur y el centro.
A pesar de las nubes, observadores en Islandia presenciaron la oscuridad
En Reikiavík, las nubes no impidieron que cientos de personas se reunieran con impermeables de colores vivos frente a la emblemática iglesia Hallgrímskirkja mientras el cielo se oscurecía.
En medio de la lluvia, el disco del Sol apenas era perceptible y luego, de repente, se apagaron las luces. Sólo se veía el resplandor de los teléfonos celulares levantados en alto.
La multitud vitoreó la oscuridad mientras llovía con más fuerza, y rugió aún más fuerte cuando empezó a aclararse el cielo. Las personas no se quedaron para ver el resto del eclipse parcial y despejaron rápidamente la plaza.
Gafas para el eclipse se agotan rápidamente
Las gafas especiales para eclipses son esenciales para una observación segura, incluso si sólo queda visible una pequeña parte del Sol. Las gafas están fabricadas con filtros especiales, los cuales bloquean la radiación solar, que puede dañar los ojos.
Durante meses, supermercados, grandes almacenes, museos y planetarios de todo el país han vendido o distribuido gafas para eclipses, y muchas farmacias se habían quedado sin existencias antes del miércoles.
En el centro de Madrid se formó una larga fila el martes por la noche afuera de una tienda de fotografía, en la que un cartel decía: “Se venden gafas de eclipse”.
Una mujer salió triunfante y tranquilizó a quienes esperaban: “¡Tiene muchas cajas todavía!”



