Musk no quiere que Twitter sea un “infierno anárquico”

0
47
El logotipo de Twitter luce en el toldo del edificio que alberga la oficina de la empresa, el miércoles 26 de octubre de 2022, en la ciudad de Nueva York. (AP Foto/Mary Altaffer)

Elon Musk intentó calmar a los desconfiados anunciantes de Twitter el jueves, un día antes de que venza el plazo para concluir su adquisición de la plataforma por 44.000 millones de dólares, diciendo que está comprando la red social para ayudar a la humanidad y que no quiere que se convierta en un “infierno anárquico”.

El mensaje parece estar dirigido a atender las preocupaciones de los anunciantes —la principal fuente de ingresos de Twitter— de que los planes del multimillonario de promover la libertad de expresión al recortar la moderación de los contenidos abrirán las compuertas a más toxicidad en internet y alejarán a los usuarios.

“La razón por la que adquirí Twitter es porque es importante para el futuro de la civilización tener una plaza pública común de tipo digital, donde se pueda debatir sobre una amplia gama de creencias de manera saludable, sin recurrir a la violencia”, escribió Musk en un mensaje inusualmente largo para el director general de Tesla, quien normalmente proyecta sus pensamientos en tuits de un renglón.

“Actualmente existe un gran peligro de que las redes sociales se dividan en cajas de resonancia de extrema derecha y extrema izquierda que generen más odio y dividan a nuestra sociedad”, continuó.

En ocasiones anteriores Musk ha expresado su disgusto por la publicidad y la dependencia de Twitter de la misma, sugiriendo hacer más énfasis en otros modelos de negocios como las suscripciones pagadas que no les permitan a las grandes corporaciones dictar la política de funcionamiento de las redes sociales. Pero el jueves les aseguró a los anunciantes que quiere que Twitter sea “la plataforma publicitaria más respetada del mundo”.

Las declaraciones del jueves suponen un cambio en la posición de Musk, que considera que Twitter está infringiendo injustamente los derechos a la libertad de expresión al bloquear informaciones erróneas o los contenidos crudos, dijo Pinar Yildirim, profesora adjunta de mercadotecnia en la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania.

Pero también es una constatación de que no tener moderación de contenidos es malo para el negocio, pues pone a Twitter en riesgo de perder anunciantes y suscriptores, señaló.

“Uno no desea un sitio en el que los consumidores simplemente son bombardeados con cosas de las que no quieren saber, y la plataforma no asume ninguna responsabilidad”, hizo notar Yildirim.

Musk dijo que Twitter debería ser “cálido y acogedor para todos” y permitir a los usuarios elegir la experiencia que quieren tener.

“No lo hice para ganar dinero”, comentó sobre la adquisición pendiente. “Lo hice para tratar de ayudar a la humanidad, a la que amo. Y lo hago con humildad, reconociendo que el fracaso en lograr este objetivo, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, es una posibilidad muy real.”

El plazo que vence el viernes para concluir el acuerdo fue ordenado por el Tribunal de Equidad de Delaware hace unas semanas. Es el paso más reciente de una batalla que comenzó en abril, cuando Musk firmó un acuerdo para adquirir Twitter y luego intentó retractarse, ante lo cual la red social demandó al director general de Tesla para obligarlo a concretar la adquisición. Si las dos partes no cumplen antes de que venza el plazo, el siguiente paso podría ser un juicio en noviembre que podría llevar a un juez a obligar a Musk a completar el acuerdo.

Pero el magnate ha estado dando señales de que seguirá adelante con la compra. El miércoles entró caminando en la sede de la empresa en San Francisco con un lavabo de porcelana, cambió su perfil de Twitter por el de “Chief Twit” y tuiteó: “Entrando a las oficinas centrales de Twitter, ¡tomen nota!”.

Y de un día para otro, la Bolsa de Valores de Nueva York notificó a los inversionistas que suspenderá la cotización de las acciones de Twitter antes de que suene la campana de apertura el viernes, anticipándose a que la empresa se convierta en privada bajo la dirección de Musk.

Se espera que el multimillonario se dirija directamente a los empleados de Twitter el viernes si se concreta el acuerdo, según un memo interno citado por varios medios de comunicación. A pesar de la confusión interna y el ánimo decaído vinculados a los temores de despidos o de un desmantelamiento de la cultura y las operaciones de la empresa, los directivos de Twitter han acogido esta semana, al menos externamente, la llegada y los mensajes de Musk.