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Christine Blasey Ford, la presunta víctima del juez nominado por el presidente Donald Trump para cubrir la vacante en el Tribunal Supremo, pidió el martes que el FBI investigue sus acusaciones antes de comparecer ante el Congreso.

Blasey está citada el próximo lunes para comparecer junto al juez en cuestión, Brett Kavanaugh, en una audiencia pública ante el Senado para abordar las acusaciones.

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Aunque Blasey no descartó explícitamente presentarse el lunes en el Senado, dijo a través de sus abogados que la investigación debería ser “un primer paso” antes de aparecer “en la televisión nacional para revivir este incidente traumático”.

La investigación del FBI garantizará, según los abogados, “que los hechos y testigos cruciales en este asunto se evalúen de manera no partidista, y que el comité esté plenamente informado antes de realizar cualquier audiencia o tomar cualquier decisión”.

La acusación sobre un presunto abuso sexual contra Kavanaugh data de los años 80 y amenaza con acabar con su candidatura para juez del Supremo.

Tras su nominación por parte de Trump, Blasey se puso en contacto con los demócratas, que a su vez compartieron la información sobre el presunto abuso al FBI.

El martes, Trump opinó que el FBI no debería involucrarse en la investigación del presunto abuso.

La gran controversia derivada de la acusación ha obligado a los senadores republicanos a citar a Blasey para escuchar lo que tenga que decir acerca de Kavanaugh.

Sin embargo, medios como el The New York Times aseguraron el martes que es “poco probable” que los republicanos acepten retrasar la comparecencia de Blasey y que podrían celebrarla “sin ella o declararla innecesaria” antes de seguir con el proceso de confirmación Kavanaugh.

Los republicanos quieren confirmar al juez antes de los comicios legislativos de noviembre, ya que su actual frágil mayoría en el Senado (50-49) podría verse alterada y los demócratas podrían entonces bloquear su llegada al Supremo.