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Funcionarios rusos confirmaron que la explosión en pleno vuelo del Airbus 321-200 de la aerolínea Metrojet, que mató a 224 pasajeros a bordo sobre el desierto del Sinaí el mes pasado, fue el resultado de un ataque terrorista.

En respuesta, Rusia dio un paso significativo en su campaña de ataques aéreos en Siria, realizando bombardeos de largo alcance contra objetivos islamistas en el país. También, el presidente Vladimir Putin prometió el martes que los culpables del ataque al avión serán “encontrados y castigados”.

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Putin también pidió una mayor colaboración militar con las fuerzas francesas en Siria, para lanzar ataques aéreos contra el Estado islámico. Putin y el presidente francés, François Hollande, se reunirán la próxima semana, después de los ataques terroristas recientes. En una reunión con Putin, el jefe del Servicio de Seguridad Federal, Alexander Bortnikov, dijo que rastros de explosivos encontrados en los restos del avión indican que un artefacto explosivo improvisado fue detonado a bordo.

El funcionario informó que también se ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por las informaciones que permitan el arresto de los responsables.

“Según nuestros expertos, un artefacto explosivo casero equivalente a un kilogramo de TNT estalló a bordo, lo que causó que el avión se partiera en el aire y explica por qué el fuselaje se dispersó en un territorio tan vasto. Por eso digo que éste fue un acto terrorista”, dijo Alexander Bortnikov.

Agregó que las pruebas revelaron que los explosivos se fabricaron fuera de Rusia.

El grupo extremista Estado Islámico se atribuyó el ataque. Afirmó que el ataque fue venganza por la campaña aérea de Rusia contra el Estado Islámico y otros grupos en Siria, donde Moscú desea preservar el régimen del presidente Bashar al-Assad.

Rusia confirma que avión fue derribado por terroristas