Sargazo, azote para el turismo y para la salud en México

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Jornaleros retiran el sargazo acumulado en la costa de la bahía de Solimán, al norte de Tulum (México), el 3 de agosto del 2022. (AP Photo/Eduardo Verdugo)

(AP) — Retirar el sargazo que se acumula en algunas de las playas de la Riviera Maya es una pesadilla no solo por el olor nauseabundo, sino también porque representa un peligro para la salud de los trabajadores que lidian con montañas de algas.

Al descomponerse, el sargazo emite un ácido sulfhídrico. En cantidades pequeñas, este gas es tan solo una molestia menor por su olor sulfúrico, como a un huevo podrido.

Pero las cantidades que se acumulan en las paradisíacas playas de Playa del Carmen, Tulum y Xcalak son peligrosas para los trabajadores con problemas respiratorios, que retiran el sargazo con rastrillos, bajo un fuerte calor y sin tapabocas, según los científicos. Este se perfila como el año en que más sargazo se habrá acumulado en las playas, superando el récord del 2018.

Ezequiel Martínez Lara es uno de miles de jornaleros que trabajan de seis a ocho horas diarias cargando el sargazo en carretillas y amontonándolo en calles vecinas.

Martínez Lara ganaba hasta 50 dólares diarios haciendo de guía de aficionados a la pesca deportiva, pero ahora percibe menos de la mitad recogiendo unas 40 carretillas de sargazo por día.

Es una tarea de nunca acabar en una playa al norte de Tulum, en la que flotan enormes cantidades de sargazo frente a la costa.

“Podemos retirar todo el sargazo hoy, pero mañana estará de nuevo llena”, comentó otro trabajador, Austin Valle.

Trabajadores como Martínez y Valle se exponen a algo más que un sol abrasador, de acuerdo con Rosa Rodríguez Martínez, bióloga de la vecina localidad de Puerto Morelos que estudia los arrecifes y los ecosistemas de la costa para la Universidad Nacional Autónoma de México.

“En la universidad empezamos a medir y al escarbar el sargazo, la cantidad de gases que se desprenden”, expresó Rodríguez Martínez. “En una ocasión llegó hasta 56 por millón. Es altísimo arriba de dos y es peligroso para la gente con problemas respiratorios”.

“Yo me aventé, salí corriendo”.

Martínez Lara no puede darse el lujo de escaparle al ácido sulfhídrico. Como casi todos los trabajadores que retiran sargazo, no usa tapabocas ni cuenta con sensores de gases o servicios médicos. Cobra por día trabajado.

“Cuando se descompone el sargazo, emite un olor muy fuerte, como a ácido. Molesta mucho cuando lo respiras”, expresó Martínez Lara. Agregó que toma algunas precauciones sencillas.

“Tratamos de retirarlo (de la playa) lo más rápidamente posible, cuando todavía está fresco”, comentó.

Un artículo del 2019 de la revista Journal of Travel Medicine incluye una advertencia preocupante: “Una exposición crónica a estos gases puede provocar síntomas conjuntivales y neurocognitivos, como pérdida de la memoria y problemas de equilibrio, además de síntomas no específicos como dolores de cabeza, náuseas y fatiga”.

El Departamento de Salud de la Florida, por su lado, dice que “el ácido sulfhídrico presente en sitios como las playas, donde grandes cantidades de aire pueden diluirlo, no debería afectar la salud”.

El tema del sargazo, en todo caso, no afecta tanto a los turistas como a los trabajadores que lo retiran. Pero ninguno de los dos la pasa bien.