Tras bochorno Brasil-Argentina, FIFA tiene la pelota

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El delantero Lionel Messi se retira de la cancha en el partido contra Brasil por las eliminatorias de la Copa Mundial, el domingo 5 de septiembre de 2021, en Sao Paulo. (AP Foto/Andre Penner)

(AP) — Una FIFA bajo amenaza de rebelión interna por el calendario de competencias durante la pandemia deberá tomar una decisión sobre uno de los mayores bochornos del fútbol mundial en los últimos tiempos, del que indirectamente también es responsable.

Brasil y Argentina, el partido más emblemático del fútbol sudamericano, fue suspendido el domingo a los cinco minutos de iniciado por la presencia en el campo de juego de funcionarios civiles del ente sanitario brasileño por el supuesto ingreso irregular de cuatro futbolistas argentinos al país.

“FIFA lamenta las escenas que precedieron la suspensión del partido”, dijo la entidad en un comunicado el lunes. “El reporte del oficial principal del partido ha sido enviado a FIFA. La información será analizada por los órganos disciplinarios competentes y una decisión se tomará a su debido tiempo”.

El escándalo se dio en el marco de una triple fecha de las eliminatorias de Sudamérica que estuvo en duda luego que las ligas de Europa, con la Premier inglesa a la cabeza, cuestionaran a la FIFA por planificarla justo en el inicio de la temporada y se negaron a ceder los jugadores. En el caso del fútbol inglés, el perjuicio era aún mayor puesto que el gobierno de Boris Johnson exige que los viajeros procedentes de países considerados de riesgo cumplan sin excepciones con un aislamiento de 10 días en un hotel.

Por esta medida sanitaria la mayoría de las selecciones sudamericanas sufrieron la baja de varias figuras notables. La más perjudicada fue Brasil, con nueve jugadores, entre ellos piezas importantes como los arqueros Alisson y Everton, el defensor Thiago Silva y los delanteros Richarlison y Gabriel Jesús.

Argentina, en cambio, contó con los cuatro jugadores citados de la liga inglesa — los mismos que fueron involucrados en el escándalo que derivó en la suspensión del clásico sudamericano en el estadio Neo Química Arena de Sao Paulo.

La agencia sanitaria ANVISA de Brasil declaró que Emiliano Martínez, Emiliano Buendía (Aston Villa), Giovani Lo Celso y Cristian Romero (Tottenham) debieron cumplir con una cuarentena de dos semanas al ingresar a territorio brasileño ya que Inglaterra es uno de los países considerados de riesgo sanitario. Resaltó además que los jugadores no declararon su paso por Inglaterra al entrar al país, y pidió que fueran deportados.

La diplomacia brasileña por tradición funciona en espejo: los mismos requisitos que se le exigen a los brasileños para ingresar a un determinado país se les aplica a los viajeros procedentes de éste cuando llegan a la nación sudamericana.

“Se constató el no cumplimiento del aislamiento, los jugadores dejaron el hotel y fueron al estadio. La policía federal constató la ausencia de los cuatro jugadores e infelizmente se dio esa situación bastante desagradable. Tuvimos que actuar para hacer cumplir la ley”, justificó Antonio Barra Torres, presidente de la Anvisa.