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El cuarto debate de aspirantes republicanos a la nominación presidencial, celebrado anoche en Milwaukee, Wisconsin, no tuvo un ganador claro, pero sí salió perdiendo Donald Trump. Las excéntricas ideas del magnate inmobiliario de Nueva York sobre inmigración quedaron en evidencia.

Cuando Trump insistió en lo de construir un muro en la frontera con México y deportar a los once millones de inmigrantes sin papeles que residen en Estados Unidos, recibió un “garrotazo” por parte del gobernador de Ohio, John Kasich y del ex gobernador de Florida, Jeb Bush. “¿Deportar 11 millones de personas? -se preguntó Kasich- vamos,eso es un argumento tonto, no es un argumento para adultos. No tiene ningún sentido”.

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Luego, Jeb Bush advirtió que la campaña de Trump “rompería comunidades y no es acorde con los valores de Estadso Unidos”, pero además lo acusó de “multiplicar por cinco” la campaña de Hillary Clinton y apostó por gestionar vías regularizadoras para resolver la cuestión migratoria.

Este cuarto debate, organizado por la cadena Fox y el Wall Street Journal estuvo muy centrado en la economía y no propició grandes enfrentamientos entre los candidatos que se mostraron prácticamente unánimes en cuanto a la necesidad de bajar impuestos mantener o bajar salarios y reducir el gasto público. John Kasich fue el único que se mostró dispuesto a aumentar el salario mínimo. Pero ninguno pudo mostrar cuál será su receta para el cambio tras la era Obama.

Donde hubo más diferencias fue en política exterior, con posiciones casi aislacionistas por parte de Trump –“no podemos seguir siendo el policía del mundo”- y de Rand Paul que fueron muy combatidas por Carly Fiorina y Marco Rubio que apostaron por un rearme y una posición beligerante que no ponga en duda el liderazgo de Estados Unidos.

Los dos favoritos en los sondeos, Trump y Carson no brillaronespecialmente, Jeb Bush que era el que se jugaba más en este debateelevó el tono y sigue vivo en la contienda, mientras que Marco Rubio continuó brillando como mejor orador. En los sondeos posteriores al debate, con participación voluntaria que suelen ser bombardeados por los partidarios de cada candidato, Trump y Rubio aparecían como ganadores. El senador por Florida arrancó las mayores ovaciones.

Trump se desinfla en el cuarto debate republicano