Advertisement

Luego de frenéticos minutos finales antes de las cuatro de la tarde de este 31 de julio, el panorama ha cambiado radicalmente para la mayoría de los equipos, tanto aquellos que aspiran a llegar a la Serie Mundial, como los que miran a más largo plazo su futuro.
Tres equipos fueron los grandes ganadores en los canjes, para atacar con más fuerza la recta final de la contienda: los campeones Astros de Houston y Dodgers de Los Angeles, que disputaron el clásico de octubre pasado, y los Yankees de Nueva York.
Los Astros adquirieron al receptor puertorriqueño Martin Maldonado, ganador del Guante de Oro en el 2017, para cubrir un hueco clave en sus aspiraciones, ante las lesiones que mantienen fuera de juego a Brian McCann.
No es Maldonado ni la mitad de bateador que McCann, pero su maestría detrás del plato suple cualquier falencia ofensiva, necesaria para conducir sobre todo a un pitcheo abridor de primerísima línea.
Y capturaron en sus redes al cerrador mexicano Roberto Osuna, quien estará listo para regresar el próximo domingo de su suspensión de 75 partidos por violencia doméstica y debe asumir de inmediato el rol de cerrador, en el que tantas veces fallaron Chris Devenski y Ken Giles.
Al momento de su castigo, a principios de mayo, Osuna tenía nueve rescates en diez oportunidades, con 2.93 de efectividad.
Los Dodgers, por su parte, remodelaron por completo su combinación alrededor del segundo saco, primero con la adquisición de Manny Machado para llenar el hueco del campocorto, aunque por la lesión de Justin Turner fue movido temporalmente a la antesala.
Y en los últimos minutos antes de que venciera el plazo, trajeron al segunda base Brian Dozier de Minnesota, sólido defensor y hombre de poder, con 16 jonrones y 52 impulsadas, a pesar de su bajo promedio de .224.
También reforzaron su bullpen con el apagafuegos John Axford, procedente de Toronto.
Y los Yankees consiguieron lo que más necesitaban: pitcheo abridor.
El zurdo J.A. Happ ya debutó en grande con el uniforme a rayas, mientras que aún no lo ha hecho el derecho Lance Lynn, un hombre con balance de 79-55 y efectividad de 3.54 de por vida, aunque este año ha estado muy por debajo de sus promedios, con 7-8 y 5.10.
Happ ya se unió a Luis Severino, Masahiro Tanaka y C.C. Sabathia, mientras que Lynn disputará el quinto puesto con el inconsistente Sonny Gray.
Y a su ya poderoso bullpen añadieron al zurdo Zack Britton, posiblemente el relevista más codiciado disponible en el mercado.
También ganaron los Cerveceros de Milwaukee, al adquirir a un bate de poder con Mike Moustakas, dispuesto a moverse a la segunda base.
Y a modo de seguro, si el experimento de Moustakas en la intermedia no da resultado, a última hora se llevaron a Jonathan Schoop de los Orioles.
Cambios dudosos
Los Medias Rojas de Boston necesitaban a gritos un segunda base, pues no se sabe cuándo regresará Dustin Pedroia.
Pero el veterano Ian Kinsler, la opción escogida por Boston, es un hombre que promedia de por vida para .199 ante sus archirrivales Yankees.
Donde sí se armaron los Medias Rojas fue al adquirir a Nathan Eovaldi (4-4, 3.80), quien ya lanzó sus primeros siete innings con su nuevo equipo, sin permitir carreras.
Sin mucho sentido también se ve el canje de Chris Archer a los Piratas de Pittsburgh, un equipo prácticamente descartado de cualquier aspiración en el 2018.
Marlins ganaron a pesar de todo
Los Marlins de Miami tuvieron ganancia en estos últimos días, pues se deshicieron del relevista Brad Ziegler y el jardinero Cameron Maybin, dos veteranos que no figuran en los planes futuros del equipo y consiguieron más peloteros jóvenes para seguir nutriendo su granja en las Menores.
Pero sobre todo, Miami resistió las tentaciones y las insistentes llamadas de casi todos los gerentes generales y retuvo a su cátcher estelar J.T. Realmuto.
Posiblemente el receptor más completo de todo el béisbol, buen defensor, con un rifle en el brazo, sólido bateador e inusualmente veloz para un hombre de su posición, Realmuto es el hombre en torno al cual deben los Marlins reconstruir su franquicia, aunque ofrezcan por él “la Seca y la Meca”.
Nacionales, los grandes perdedores
Los Nacionales de Washington parecen haber tirado parcialmente la toalla, ante la incapacidad del esperado despegue.
No lograron conseguir al receptor venezolano Wilson Ramos, canjeado finalmente de los Rays de Tampa Bay a los Filis de Filadelfia, y salieron del relevista Brandon Kintzler, enviado a los Cachorros de Chicago.
Pero en esa posición ambigua de “compro o vendo”, Washington perdió la oportunidad de conseguir buenas piezas a cambio del toletero Bryce Harper, al que finalmente no pusieron en el mercado.
Cuando faltaban 24 horas para que terminara el plazo para canjes, se reportó desde la capital que Harper estaría disponible, pero el gerente general Mike Rizzo lo desmintió y dijo que el jugador no se iría a ningún lado.
¿A ningún lado? Esperen a que termine la temporada y lo veremos yéndose al que más le pague en la agencia libre.

Advertisemen