Avalancha de registros de migrantes devueltos por Trump

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Miguel Carvallo y su esposa, ambos de Honduras, usan sus teléfonos para solicitar una cita de asilo en Estados Unidos en el refugio Pan de Vida en Ciudad Juárez, México, el viernes 19 de febrero de 2021. (AP Foto/Christian Chavez)

(AP) — Páginas de internet colapsadas. Teléfonos siempre ocupados. Pedidos de ayuda en las redes sociales. Y nervios, muchos nervios.

Ese ha sido el derrotero de miles de solicitantes de asilo que fueron devueltos a México por la administración de Donald Trump y que desde el viernes ven un poco más cerca su sueño de ser admitidos por el gobierno de Joe Biden para continuar su proceso desde territorio estadounidense.

En sólo cinco días, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), ha registrado a 12.000 personas en esas circunstancias.

El número es abrumador si se tiene en cuenta que supone casi la mitad de los 25.000 casos que Estados Unidos considera abiertos del programa “Quédate en México” ideado por Trump para contener la inmigración y que todas esas personas lograron registrarse a pesar de que las comunicaciones se saturaron.

Los cruces hacia Estados Unidos de los acogidos a ese programa -oficialmente llamado Protocolos de Protección al Migrante o MPP, por sus siglas en inglés- se iniciaron a cuentagotas el 19 de febrero desde Tijuana a San Diego, al oeste de la frontera, con grupos de sólo 25 personas al día.

El miércoles el Departamento de Seguridad Interna anunció que comenzaría a procesar a migrantes instalados en un campamento en Matamoros -en el este de la frontera-, una precaria instalación levantada en la orilla sur del Río Bravo y que son una prioridad para el gobierno de Biden.

Del mismo modo se prevé que pronto pueda habilitarse también otro cruce desde Ciudad Juárez a El Paso, la parte de central de la frontera común.

Las estadísticas compartidas por ACNUR con The Associated Press son preliminares pero indican que unas 4.000 de las 12.000 personas serían menores o dependientes y que en torno a 1.200 se pusieron en contacto desde afuera de México.

Parte de este último grupo se registró desde Estados Unidos, lo que podría implicar que lograron cruzar ilegalmente. Otra parte lo hizo desde Centroamérica, previsiblemente gente que volvió a sus lugares de origen.

“Yo estoy que me lo creo, que no me lo creo, tengo una mezcla sentimientos”, explicó vía telefónica una maestra cubana que espera desde hace casi dos años en Reynosa, en la frontera con McAllen, y que pidió ocultar su nombre porque fue secuestrada en esa localidad.

La mujer logró registrarse después de recibir varios mensajes de WhatsApp pidiéndole paciencia por los fallos técnicos. “Ahora a esperar la llamada”, dijo cuando por fin lo consiguió.