
El cantante y productor Cimafunk, desarrolló un lenguaje personal en esa fusión con ritmos caribeños, el Funk, el Afrobeat y el Hip-Hop.
Un vocabulario amplio el que, sin perder de vista la premisa de entretener, hace de este cantautor un artista interesante ya que su sonido es muy cubano.
Este pinareño creció en una familia de médicos, de hecho, comenzó a estudiar medicina, pero fue su propia familia los que le aconsejaron seguir con su sueño, la música.
“La verdad es que empecé con el cuento de la medicina y lo que me llamaba era hacer conciertos en vivo, entonces por la falta de concentración en mis estudios salía mal en las pruebas y mis padres me dijeron; si vas a ser mal médico ponte a hacer otra cosa.
Ellos fueron los culpables, admite, y me aconsejaron, avanza hijo o de lo contrario tú vas a matar a alguien en el hospital, (risas), es mejor una mala canción que una mala operación.
Así que lo primero que hice fue mudarme a La Habana donde había más movimiento musical, claro que, haciendo también otras cosas para ganarme la vida, como metiéndome en los shows para conocer gente con amigos en común que me los presentaban.
Hacía coros, escribía canciones para otros artistas, y grabé en los discos de otra gente, pero comenzando a cobrar para poder vivir de la música”.
Apodado como el nuevo embajador global de la música cubana, Cimafunk lo ha llevado a actuar en escenarios icónicos como el Blue Note de Nueva York, en el legendario Madison Square Garden, el Festival de Coachella en California, al igual que el New Orleans Jazz Festival y SXSW.
“Poder tocar donde conocen mi música, y poder cantar en español de la misma forma donde no hablan español ni conocen de la música cubana y ver que después de una segunda o tercera canción la gente se conecta bailando, cantando desde los más pequeños hasta personas mayores o una chamaca, sin importar el lugar que sea.
Es una maravilla ver a ese público que se puede desconectarse de las preocupaciones diarias y sumergirse en una experiencia de pura energía y bienestar, es lo máximo, es una ricura verlo.
Cuando yo me subo al escenario es toda una felicidad, y la gente se contagia con las manos por arriba, como mi misma banda que es una banda psiquiátrica, “La Tribu” todos son hiperactivos, admite Cimafunk con una gran sonrisa y continúa.
“Al principio tuve dos bandas más pequeñas, pero como que no me funcionó con músicos que, además de tocar bien y ser buenos en lo suyo, pero no tenían esa personalidad para estar más abiertos y hacer cosas en el escenario. Afortunadamente ahora tengo la banda que tanto había anhelado, eso gracias a los castings que realicé”.
Erik Alejandro Iglesias, nos cuenta porque el nombre artístico.
“Cima viene de la cultura afrocubana; es lo que sucedió con los cimarrones en los palenques. Los esclavos se escaparon y crearon las comunidades, allí, en el monte, y mi abuela me contaba sus historias de lo que ella había sufrido.
Después de que consulté me sentí identificado y ahí empecé a conectarme con mis raíces. Por eso cuando empezaron a buscar mi nombre artístico la gente ya me conocía con lo del Funk”.
Cimafunk se encuentra ahora trabajando con el “Rey Midas”, Emilio Estefan.
“Eso fue muy espontáneo y orgánico gracias a Emily, quien siempre llega a los conciertos míos y se pone a tocar timbal formando una locura, nosotros tenemos una gran amistad de varios años.
Un día me dijo; mi papá quiere enseñarte algunas cosas y quiere que pases por el estudio. Yo estaba en la gira y sin poder hacerlo hasta que logramos coincidir en un concierto en Montreal donde estaba con Gloria, imagínate tú.
Llegó a su estudio enseñándome una canción y le digo; esta brutal además viendo la maqueta con todas las canciones me sentía igual, fascinado.
Me quedé un mes en Miami haciendo el disco, siendo esto un proceso mágico porque todavía estamos grabando los finales.
Eso sí, aprendí muchísimo, conocí músicos buenísimos que grabaron, Emilio es todo un personaje, ellos son una gente de gozadera, como decimos los de la isla”.
La estrella cubana, acompañado por su banda y muy emocionado nos habla de su presentación única en el Kravis Center de West Palm Beach, para ratificar así por qué la revista Rolling Stone lo destaca como uno de los shows en vivo más emocionantes del momento.
“Te puedo decir que eso va a ser una locura porque vamos a pasar de lo fino a la calle, y los haremos bailar.
Nunca he estado en West Palm Beach, y sé que hay mucha gente que le gusta lo que hago.
Estar en este teatro, en el Kravis Center, que tiene unas condiciones brutales en cuanto a sonido, un escenario que representa la cúspide de popularidad de todo artista, estoy muy emocionado.
Ahí estaremos esperándolos a todos en la sala Dreyfoos, el viernes 23 de mayo, a las 8 de la noche.”





