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Hoy día el tiempo para compartir con los hijos está limitado dadas a las características que existen en la mayoría de los hogares. Los tiempos han cambiados y la situación económica, aunada de alguna manera a la liberación femenina ha traído como consecuencia que ambos padres trabajen para llevar la carga económica familiar. Sin embargo, algunos padres con el afán de brindarles a sus hijos todo lo que ellos no tuvieron y que a la vez éstos no carezcan de nada, no les alcanza el tiempo para brindarle a los pequeños lo más fundamental en la vida de un niño que es la atención, la dedicación y el amor de sus padres.

Hay que estar consciente que el mejor regalo de la vida es ser padres, y el mejor regalo que les pueden dar a sus hijos es dedicarle tiempo, cuidado, amor y educación. Como padres tienen que brindar todo sin medida y su primera meta ha de ser educarlos para que su vida sea productiva y dichosa.

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Pero, para lograr un desarrollo sano en los niños los padres deben fomentar en ellos valores como la amistad, la tolerancia, la paciencia, la solidaridad y el respeto. Por ello, los expertos en esta materia plantean que el ejemplo que dan sus padres en su forma de relacionarse con los demás, pedir las cosas, compartir, cooperar, ayudar al prójimo, reclamar, tolerar y aceptar, entre otras, sirven de patrón para los hijos ya que los pequeños aprenden con el ejemplo, más que con las enseñanzas.

No basta solo con el “título de ser padres”, ni con el respeto y la disciplina, los niños necesitan que sus padres se preocupen por sus intereses e inquietudes, que participen con ellos en sus tareas, sus juegos, paseos y que compartan con sus amistades. Además es de vital importancias fortalecer los lazos afectivos con sus pequeños mediante la conversación diaria; estos ratos de relajamiento, de plática y de comunicación sirven para que sus hijos aprendan a convivir en familia. Educar no es solo combatir el mal y criticar los errores; educar es motivarlos hacer el bien, impartir buenas costumbres y estimular las buenas obras.

Es cierto que educar a los hijos es la tarea más difícil que enfrentan los padres, y aunque no existen reglas mágicas si podemos brindarles algunos consejos para conseguir que sus hijos crezcan educados y felices.

• Desde pequeños pongan límites y disciplina sin amenazas. Las normas deben ser claras y coherentes e ir acompañadas de explicaciones lógicas. Por ejemplo, si se niega a ir a la escuela, hay que reconocerles lo molesto que es madrugar, y decirle tu mami y tu papi también lo hacemos.

• Nunca lo compare, ni lo descalifique. Hay que eliminar frases como “aprende de tu hermano”. Cada niño es único, no todos actúan al mismo ritmo y de la misma manera.

• Reconozca las cosas buenas. Siempre debemos reconocer sus buenas actitudes y darle apoyo afectivo, dejar que sea él el que, según su capacidad, resuelva los problemas.

• No pretendan ser sus amigos. Es conveniente fomentar un clima de confianza y cercanía con los hijos; pero eso no significa que debamos ser sus mejores amigos, ya que la amistad también es admiración y confianza y le resultará muy difícil confiar en ustedes, si no saben imponerse.

• Eduque a sus hijos sin gritos. Los gritos pierden su efecto de modificar la conducta, y utilizarlos de forma repetida lo único que consigue es mantenerlos en un estado de estrés y nerviosismo, completamente perjudicial para su desarrollo.

Tengan presente que los hijos son un tesoro de la vida entregado en las manos de los padres.

Sugerencias a mercyj49@gmail.com