El ala rota…

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Cuba y Puerto Rico son

de un pájaro las dos alas”…

y en las buenas y en las malas,

con razón o sin razón,

comparten un corazón

en invertidas banderas

así que, aunque no lo quieras

tienen una historia unida

desde el punto de partida

hasta siempre, en sus quimeras.

Esta mañana le tome prestadas a la poetisa puertorriqueña, Doña Lola Rodríguez de Tió, las primeras dos líneas de su famosa cuarteta para significar que la historia de la América Caribeña

tiene como participantes hermanos a Cuba y a Puerto Rico.

Es por eso, por lo que el hambre y la necesidad de Cuba en este momento histórico no debe politizarse entre los que tenemos, no solo todo lo que necesitamos, sino mucho más.

¿Como es posible que, a muchos de nosotros, que donamos dinero para erradicar el hambre y la necesidad en muchos países que, ni conocemos, ni conoceremos nunca, no nos conmueva la necesidad y el hambre del pueblo cubano, las cuales podríamos muy bien exigir a nuestro gobierno fuera de consideraciones político-partidistas?

Lo menos que debiéramos exigir es que nuestro gobierno, sin condiciones de clase alguna, negociará con el gobierno cubano, el envío de comestibles, medicamentos y artículos de primera necesidad, así como de vacunas contra el COVID-19 según sean necesarias.

Eso lo hemos hecho en el pasado con decenas de países quienes han sido nuestros enemigos y adversarios a través de la historia.

Es así como se ganan las llamadas “guerras frías”, demostrando compasión, sentimientos humanitarios y buena voluntad. Cuando lo hacemos de esa manera el universo se nutre y las enemistades se suavizan.

Es penoso que al gobierno actual, al igual que el anterior, le importe más complacer a la ultraderecha cubana que el avanzar unas relaciones fundamentales con Cuba, una nación caribeña que está tan cerca de nuestras costas que casi se puede llegar nadando.

Obama tuvo la visión correcta. Quería empezar a construir puentes entre Cuba y los Estados Unidos. Con paciencia y comunicación se pueden lograr muchos adelantos en esas relaciones. Toma tiempo, pero es posible.

Como puertorriqueño creyente en las virtudes de nuestra democracia, estoy convencido que ese es el camino correcto hacia el futuro.