Estudio no halla atrofia cerebral en pacientes de “Síndrome de La Habana”

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ARCHIVO - Turistas se desplazan en automóviles convertibles clásicos en el Malecón junto a la embajada de Estados Unidos, el 3 de octubre de 2017, en La Habana, Cuba. (AP Foto/Desmond Boylan, archivo)

(AP) — Una serie de pruebas avanzadas no reveló traumatismo ni deterioro cerebral en diplomáticos u otros empleados públicos estadounidenses que sufrieron misteriosos problemas de salud antes apodados “Síndrome de La Habana”, reportaron los investigadores el lunes.

El estudio de casi cinco años de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos no ofrece explicación alguna para los síntomas —como dolores de cabeza, pérdida de equilibrio o dificultades para pensar o dormir— que fueron reportados inicialmente en Cuba en 2016 y luego por cientos de empleados públicos estadounidenses en diversos países.

Pero sí contradice hallazgos anteriores que mencionaron la posibilidad de lesiones cerebrales en personas que experimentaron lo que el Departamento de Estado ahora llama “incidentes anómalos de salud”.

“Estos individuos sufrieron síntomas reales y están pasando por momentos muy difíciles”, dijo el médico Leighton Chan, director de medicina de rehabilitación de los Institutos y quien ayudó a guiar la investigación. “Los síntomas pueden ser bastante profundos, discapacitantes y difíciles de tratar”.

Sin embargo, resonancias magnéticas sofisticadas no detectaron diferencias apreciables en cuanto al volumen o estructura del cerebro o a la presencia de materia blanca —indicios de traumatismo o deterioro— entre los cerebros de los pacientes que sufrieron de síndrome de La Habana y los de los empleados públicos saludables que tenían empleos similares, incluso algunos que trabajaban en la misma embajada. Tampoco hubo discrepancias en pruebas cognitivas y otras, según el estudio publicado en el Journal of the American Medical Association.

Si bien eso no descarta alguna lesión temporal sufrida cuando comenzaron los síntomas, los investigadores dijeron que son buenas noticias que no pudieron detectar indicadores a largo plazo de trauma o infarto.

“Ello debe dar algo de calma a los pacientes”, declaró uno de los coautores del estudio, Louis French, un neuropsicólogo en el Centro Médico Nacional Militar Walter Reed. “Esto nos permite enfocarnos en el aquí y ahora, en ayudar a la gente a regresar a donde deben estar”.

Alrededor de 28% de los que padecieron el síndrome de La Habana fueron diagnosticados con un problema de equilibrio llamado mareo postular-perceptual persistente. El problema, vinculado a problemas del canal interno del oído y a un estrés severo, ocurre cuando ciertas redes cerebrales no tienen traumatismo pero no se comunican apropiadamente. French lo llamó “respuesta de mala adaptación”, comparable a cuando alguien que se dobla por sufrir dolor de espalda sigue doblándose después que ha desaparecido el dolor.

Los que reportaron sufrir del síndrome de La Habana también afirmaron sufrir fatiga, estrés postraumático y depresión.