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WASHINGTON.- Una recepción con el presidente de los Estados Unidos forma parte del protocolo que significa ser campeón de la NBA, una distinción que en esta ocasión le correspondió a San Antonio Spurs. Esa prerrogativa, que el equipo texano ya había disfrutado con George W. Bush, mandatario entre 2001 y 2009, se repitió ayer, ahora con Barack Obama como anfitrión en la Casa Blanca. Y con Manu Ginóbili como protagonista distinguido de una reunión que fue corta, pero no por ello menos especial, como sólo puede ser un encuentro con uno de los mayores líderes políticos mundiales.

Como es costumbre, la presencia del campeón reinante de la NBA en la Casa Blanca se produce el día previo al encuentro en Washington para jugar frente a los Wizards, el equipo de la capital norteamericana. La recepción, en el Salón Este de la casa, comenzó a las 14.43, cuando Obama ingresó, acompañado por Gregg Popovich, el entrenador de los Spurs, y el gerente general de la franquicia, R. C. Buford.

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Durante su alocución, el presidente, reconocido fanático de Chicago Bulls, elogió el carácter internacional del plantel, al que calificó como “la ONU de los equipos de básquetbol y eso demuestra lo internacional que se ha convertido este deporte”.

“Los Spurs son una gran metáfora de lo que debería ser Estados Unidos. Hallan la manera de armar el mejor equipo; creen que todo el mundo tiene valor. Encuentran personas que no tenían una oportunidad en otro lugar, y de repente, consiguen hacerlos brillar como parte del equipo. Es difícil que no te gusten los Spurs”, admitió Obama, que luego bromeó sobre los cruces picantes que Popovich tiene con la prensa, y con que el de los campeones es un equipo veterano: “Me gusta ver que gente de edad avanzada puede tener éxito en un deporte de jóvenes. Hace poco decían que el plantel de los Spurs estaba viejo y era aburrido. Ahora están frescos y son fantásticos. Básicamente, es lo opuesto a lo que pasa con los presidentes”. Recordó cuando Chicago eligió en el draft de 1997 a Tim Duncan, luego convertido en uno de los jugadores-franquicia de San Antonio, con el que ganó cinco títulos en 15 años. Luego de esas palabras, Ginóbili fue el encargado de regalarle a Obama una camiseta con el número 1, y en la espalda, la sigla POTUS (President Of The United States), referida a la investidura del líder, además de una pelota firmada.

Después del encuentro con Obama, Ginóbili habló sobre la actualidad de San Antonio y destacó: “Tuvimos un comienzo de temporada muy irregular, con muchas lesiones, sin jugar en nuestro mejor nivel. Pero creemos que cuando estemos todos de nuevo y empecemos a jugar un poquito mejor, vamos a tener una chance. Sabemos que somos un equipo veterano, posiblemente el más veterano, pero también lo éramos el año pasado, y no cambió mucho la situación”.

Más tarde, en declaraciones al programa De Todo Menos Básquet, con su ex compañero Fabricio Oberto, Manu contó sus sensaciones sobre la jornada: “Es especial estar al lado del presidente. Mientras lo esperábamos, pasamos por varios salones llenos de historia. Ahí pensás las cosas que se cocinaron y se decidieron en ese edificio, ponés las cosas en perspectivas y decís: ?qué hago yo acá, que corro detrás de una pelota’. Obama es un tipo muy carismático y gracioso. Mira la NBA y nos conocía a todos, es su deporte, y eso lo hace más cercano. Tiró un par de chistes para distender el ambiente, nos dio la mano a cada uno, nos dijo un par de palabras y luego hizo su discurso. Venía de dar una charla, luego iba a hablar sobre el desempleo; tiene mil millones de cosas, no para un segundo, y que nos diera tiempo y poder estrechar su mano estuvo piola”. Para Manu, fue su segundo visita a la residencial presidencial, casi doce años después de aquella reunión con Bush Jr.

El escolta bahiense podría reaparecer en el encuentro de hoy ante los Wizards, si se recupera a pleno del espasmo que sufrió en la espalda la semana pasada frente a Phoenix, por el que debió salir en el segundo cuarto de ese encuentro, y no pudo estar frente a Minnesota en el cotejo siguiente.

Ginóbili y un día especial con Obama. “Los Spurs son una gran metáfora de lo que debería ser Estados Unidos”, dijo el presidente al recibir a San Antonio en Washington