
(AP) — Dos mujeres se jugaban el domingo la presidencia de México en unas elecciones históricas donde se enfrentaban dos modelos políticos antagónicos y tras una campaña marcada por la violencia en distintas partes del país.
Las urnas cerraron en la mayoría de estados del país, mientras en otros cinco —Baja California, Baja California Sur, Nayarit, Sinaloa y Sonora— permanecían abiertas por la diferencia horaria. Hasta completar el cierre de todas las casillas no está previsto que empiece el conteo de votos.
Las elecciones se consideran un referéndum de la administración de Andrés Manuel López Obrador y la presidencia se jugaba entre la candidata del oficialista partido Morena, Claudia Sheinbaum, exalcaldesa de la capital, y la opositora Xóchitl Gálvez, quien encabeza la coalición formada por un partido conservador (el PAN), uno izquierdista (el PRD) y el que gobernó México durante siete décadas del siglo XX (el PRI).
Gálvez fue la primera en pronunciarse tras el cierre de urnas y antes de conocerse los primeros resultados. Destacó la alta participación de votantes y en tono triunfador proclamó que “está claro que ya ganamos”, pero mencionando las candidaturas de sus compañeros de coalición en otros estados.
La opositora envió un mensaje de advertencia sobre los resultados. “Estamos compitiendo contra el autoritarismo y el poder y son capaces de todo”. También dio gracias a los que fueron a votar, por ella o no. “Hemos tenido una participación extraordinariamente alta. Ha sido conmovedor ver las filas de ciudadanos esperando para votar”.
Minutos después, salió a pronunciarse el presidente de Morena, Mario Delgado, que aseguró que la votación apuntaba a una victoria de la oficialista. “Claudia Sheinbaum será la primera presidenta de nuestra historia y de América del Norte”, indicó con tono victorioso. “No hay duda del triunfo”, reiteró asegurando que la ventaja era muy amplia y que llegaba a ser de dos a uno.



