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La Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa la lucha contra el tabaco que emprendió de forma decidida hace cerca de una década, cuando entró en vigor el tratado mundial contra el tabaco, el primero dedicado a una cuestión de salud pública, ratificado por 179 países desde 2005. La OMS ha emitido este martes su esperado informe sobre el uso y la regulación de los cigarrillos electrónicos y se muestra contundente: es necesario prohibir su uso en establecimientos cerrados, controlar de manera estricta la publicidad que se hace de ellos y vetar la venta a menores.

El informe, que debatirán los Estados miembros en una reunión en Rusia en octubre, constata el “evidente” auge del uso de estos dispositivos, de los que existen 466 marcas, y en los que en 2013 se gastaron en todo el mundo 3.000 millones de dólares (2.275 millones de euros). También recoge cómo las grandes empresas tabacaleras transnacionales se han incorporado a este mercado recientemente y cómo “compiten agresivamente” con las independientes para ganar cuota de mercado.

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Los expertos de la OMS han analizado los riesgos sanitarios que presentan los cigarrillos electrónicos. Pese a que apenas se han sometido a ensayos por parte de científicos independientes, las pruebas realizadas permiten afirmar que el aerosol de estos productos “no es simplemente ‘vapor de agua’ como se suele afirmar en la publicidad”. La capacidad de estos dispositivos para suministrar nicotina al usuario es muy variable, desde niveles muy bajos a niveles muy similares a los de los cigarrillos, alerta el informe. “Plantean graves amenazas para los adolescentes y los fetos”, asegura. “Además, aumentan la exposición de los no fumadores y personas del entorno a la nicotina y a algunas sustancias tóxicas”, añade.

Después de recopilar la evidencia científica, la OMS enumera en el informe una serie de opciones de reglamentación específicas, entre ellas, la prohibición de que se publiciten los productos usando reclamos como el de que pueden ayudar a dejar de fumar “hasta que los fabricantes aporten pruebas científicas fundadas y convincentes y obtengan la aprobación reglamentaria”.

Asimismo, el texto recomienda que se prohíba su uso en espacios públicos cerrados por riesgo para la salud que supone “la exposición al humo de tabaco ajeno” y pide a los países que han ratificado el pacto antitabaco internacional, a considerar los límites en la publicidad, promoción y patrocinio de cigarrillos electrónicos que puedan ser eficaces para evitar su uso.

El pasado año la OMS desaconsejaba ya su uso, al menos, hasta que algún organismo regulador competente comprobara su efectividad, seguridad y calidad. Así lo señalaba en un documento publicado con recomendaciones a los Estados miembros, donde pedía además que informaran “encarecidamente” a los consumidores de que no se ha probado su utilidad científicamente y, en consecuencia, que no se usasen.

“La afirmación de los beneficios implícitos para la salud asociados son infundadas o pueden basarse en informaciones inexactas o engañosas”, alertaba la OMS, que destacaba que aún de desconoce que con riesgos puede tener para la salud que la mezcla tóxica vaya directamente a los pulmones.

La OMS pide prohibir el cigarrillo electrónico en lugares cerrados