La táctica de México para reducir la migración hacia EEUU: desgastar a los migrantes

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Yeneska García, migrante venezolana, llora con la cabeza entre las manos mientras come en el albergue Oasis de Paz del Espíritu Santo Amparito en Villahermosa, México, viernes 7 de junio de 2024. (AP Foto/Félix Márquez)

(AP) — “Aquí de nuevo”, dijo Yeneska García con el rostro desencajado en un gesto de incredulidad y la cabeza entre las manos.

Desde que salió de Venezuela en enero pasado para escapar de la crisis, la joven de 23 años atravesó el Tapón del Darién —la selva que divide a Colombia y Panamá—, estuvo a punto de ser secuestrada por un cártel mexicano y esperó durante meses para conseguir una cita para solicitar asilo en Estados Unidos , la cual nunca llegó.

Finalmente cruzó la frontera en mayo, sólo para que las autoridades estadounidenses la expulsaran al poco tiempo.

Ahora está de regreso en el sur de México después de que las autoridades migratorias mexicanas la llevaron en autobús a la ciudad de Villahermosa y la dejaron en la calle.

“Preferiría cruzar el Darien Gap 10.000 veces que cruzar México”, dijo García, sentada en un refugio para inmigrantes, refiriéndose al Tapón del Darién por su nombre en inglés.

La joven se aferraba a una arrugada bolsa de plástico transparente que contenía su documento de identidad venezolano, un inhalador y una manzana, las pocas pertenencias que le quedaban.

Impulsadas por la creciente presión de Estados Unidos para impedir el paso de millones de personas vulnerables que se dirigen hacia el norte, pero sin los fondos para deportarlas, las autoridades mexicanas emplean una táctica tan simple como dura: desgastar a los migrantes hasta que desistan.

Esto significa que los migrantes permanecen en un limbo mientras son detenidos por las autoridades en distintos puntos del país y los dejan a su suerte en las ciudades de Villahermosa y Tapachula, en el sur de México. Algunos han sido enviados de regreso hasta en seis ocasiones.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, dijo el lunes que esta política protege a los migrantes.

“Nos importa mucho mantener a los migrantes… en el sudeste porque la travesía hacia el norte es muy riesgosa”, respondió López Obrador a una pregunta de The Associated Press durante su conferencia de prensa diaria.

Pero los traslados han obligado a los inmigrantes, incluidas mujeres embarazadas y niños, a caer en situaciones aún más precarias. Y es probable que las condiciones empeoren ahora que el mandatario Joe Biden aprobó nuevas restricciones al asilo, aseguran los analistas.

Las medidas implementadas por México explican por qué el número de migrantes en la frontera entre Estados Unidos y México bajó un 40% desde su máximo histórico de diciembre pasado y se mantuvo durante la primavera. Esto coincidió con un aumento en el número de migrantes que se encuentran en México sin autorización legal, según muestran los datos del Instituto Nacional de Migración. Las autoridades estadounidenses atribuyen en gran medida el éxito a la vigilancia de sus contrapartes mexicanas en los patios de maniobras ferroviarias y puestos de control de las autopistas.

“México es el muro”, dijo Josué Martínez, psicólogo en el único albergue para migrantes de Villahermosa, el Oasis de Paz del Espíritu Santo Amparito, el cual se preparaba para una avalancha de personas en virtud de la medida de Biden de detener los trámites de asilo una vez que las autoridades estadounidenses consideren que la frontera sur está desbordada.

El pequeño refugio ha atravesado problemas desde que el gobierno mexicano comenzó a restringir a los migrantes hace dos años. El mes pasado albergó a 528 personas, frente a las 85 de mayo de 2022.

“¿Qué vamos a hacer cuando lleguen cantidades más grandes?”, dijo Martínez. “Cada vez que Estados Unidos emite un comunicado de reforzar las medidas de contención en la frontera norte, es en automático. Sabemos que la gente va a llegar a Villahermosa… va a llegar un punto en el que nos vamos a colapsar”.

Desde Villahermosa, los migrantes emprenden una caminata o toman autobuses hacia el norte, con rumbo a Ciudad de México, en donde pueden solicitar una cita para pedir asilo a las autoridades estadounidenses a través de la aplicación de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP por sus iniciales en inglés), CBP One. Pero la mayoría nunca llega lo suficientemente cerca de la frontera como para que la app detecte su ubicación.

Los puestos de revisión salpican las carreteras en el sur de México. Soldados armados bajan a los inmigrantes de los autobuses y detienen a los que caminan por las carreteras y montañas circundantes. De las dos docenas de inmigrantes entrevistados por la AP, todos dijeron que fueron extorsionados por elementos de las fuerzas del orden o funcionarios de migración mexicanos para poder continuar su viaje. Tras desembolsar fuertes sumas de dinero en dos o tres ocasiones, las familias se quedaron sin nada. Posteriormente fueron llevados en autobús al sur del país, donde la mayoría terminaron quedándose en la calle.

Las autoridades mexicanas se refieren a las detenciones temporales como “rescates humanitarios”.