Nace en Bolivia una cerveza hecha de hoja de coca, una planta cargada de energía y estigma

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(AP) — Un denso caldo verde del que emana un fuerte olor a hoja de coca ha macerado por tres meses en barriles y servirá para elaborar una cerveza, la nueva apuesta de una destilería boliviana que busca recuperar esta ancestral planta considerada sagrada por antiguos pueblos andinos y que es mal vista por el mundo por ser materia prima de la cocaína.

Las botellas de Coca Beer, que pronto saldrán a conquistar el mercado, se exhiben junto a otras bebidas como el vodka y el ron en la destilería El Viejo Roble que regenta Adrián Álvarez en un barrio de La Paz.

La cerveza se suma a otros productos artesanales con hoja de coca que pretenden conquistar a los consumidores locales, mientras el gobierno de Bolivia aún batalla para que la planta sea despenalizada y poder aprovechar su potencial de exportación hasta ahora negado. En 2023 cursó una nueva petición a la la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hasta ahora, sus aspiraciones para que la hoja sea excluida de la lista internacional de estupefacientes de la ONU se han topado con negativas, pero por primera vez este año la OMS ha dado luz verde a que se haga un estudio sobre las propiedades. Es el primer paso.

Colombia, primer productor de hoja de coca y cocaína a nivel mundial según datos de la oficina de la ONU contra la Droga (UNODC), se ha sumado a la iniciativa. Bolivia es el tercer productor.

Los cultivos en la nación son legales hasta un máximo de 22.000 hectáreas para consumo tradicional —el mascado y el uso en infusiones son los más extendidos—, aunque en un reciente informe de ese organismo, avalado por el gobierno, se afirma que hay casi 30.000 hectáreas de plantación en el país.

“Puede ser amarga, pero con el toque dulzón que le damos con la coca tiene mayor agrado”, dice Álvarez a The Associated Press sobre su nueva cerveza. El sabor a coca es evidente entre los siete grados de alcohol que contiene.

El gerente general de El Viejo Roble, que emplea a 20 personas, también elabora licores de coca desde hace 10 años que se venden a turistas en los aeropuertos. Es uno de los interesados en que la hoja de coca pierda ese estigma asociado al narcotráfico para que sus derivados puedan comercializarse.

Para la producción del mes, solo de la cerveza, usa 100 libras de coca (45 kilos) que compra en el mercado de la coca que hay en La Paz con autorización del Estado, comentó Álvarez de 56 años. Hay solo dos mercados en el país, uno en esa ciudad y otro en Cochabamba. A partir de las 50 libras, unos 23 kilos, hace falta un permiso estatal para venderla o comprarla.

Su iniciativa cervecera no es la única en el país, pero cuenta con el beneplácito estatal ya que su producto estará en los estantes de tiendas estatales.

Otros emprendedores han intentado desde hace más de 10 años sin demasiado éxito fabricar productos con base de hoja de coca de forma artesanal. Hay dulces, champús, ungüentos, licores, energizantes… Se venden en pequeñas ferias y no ha pasado de ser una oferta de nicho, reducida. De todos los derivados de la planta, la infusión con hoja de coca es la más popular en Bolivia y sirve para mitigar el mal de altura. Se ofrece incluso a los turistas, como ocurre también en Perú o Colombia.

El interés del gobierno es que pueda también abrirse al mundo. Por eso, ha insistido en tocar la puerta de la OMS. El estudio sobre sus propiedades —que está aún en la fase de designación de investigadores— servirá para determinar el máximo del alcaloide que pueda contener cada producto lícito derivado de la hoja de coca y así poder exportarlo, apunta Álvarez.

Juan Carlos Alurralde, secretario general de la Vicepresidencia de Bolivia, aseguró a la AP que la OMS les hizo conocer que “por primera vez en la historia” se hará un estudio que “va a investigar sus propiedades químicas, fisiológicas, naturales, medicinales, alimenticias, nutricionales”.

El gobierno boliviano lo ve como el inicio del camino para que algún día se debata y decida si la hoja de coca puede dejar de ser considerada mundialmente como un estupefaciente.

De su cultivo dependen más de 70.000 cocaleros en el país. El comercio de la hoja de coca genera para Bolivia aproximadamente cada año 279 millones, lo que representa un 0,6% de su Producto Interno Bruto.