Ser el número uno…

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En este mundo altamente competitivo, cada ser humano que busca destacarse tanto en el ambiente laboral como en el profesional busca la manera de sobresalir frente a los demás para convertirse en el número uno.

Eso funciona igualmente en el “mundo” en que viven los políticos, los comúnmente llamados líderes de la nación.

Ron DeSantis, el gobernador del estado de Florida, ha estado constantemente persiguiendo su ubicación política entre las huestes de Trump. Después de todo fueron esas huestes las que le dieron la victoria en la pasada contienda electoral.

Lo que sucede es que, para “trumpear” en el campo político, tanto estatal como nacional, hay que asumir posiciones inexplicablemente ajenas a la realidad que vivimos en esta época de pandemia.

Desde que comenzó la pandemia del COVID-19, Donald Trump, entonces presidente de los Estados Unidos, se dedicó con grandes esfuerzos y declaraciones públicas, a negar la existencia del virus y a combatir las estrategias desarrolladas por la ciencia para tomar control sobre el nivel de contagio que se presentía desde entonces.

A causa de esto, la nación norteamericana tuvo (y sigue teniendo) el mayor nivel de contagio y la mayor cantidad de fallecimientos en el mundo. Hablando de ser el “número uno” en el mundo… “chúpate esa toronja agria” que nos legó el Don como regalo de partida. Fuimos y seguimos siendo el número uno en ese renglón.

Volvamos a Florida, el estado donde vivimos y donde las huestes republicanas prevalecieron en la elección de Ron DeSantis como gobernador.

Después que pasan las elecciones, todos tenemos la esperanza de recibir lo mejor de cada uno de los líderes que son electos. Esperamos de ellos responsabilidad, liderato, guías, buen ejemplo y sobre todo las direcciones necesarias para enfrentar juntos, como un solo pueblo, las adversidades que nos presenta la vida diaria.

Ante la adversidad de esta pandemia no hemos recibido de este gobernador ninguna de las anteriores. Ni un mandato para el uso de mascarillas para la prevención del contagio… ni siquiera una sugerencia remota de que, el uso de las mismas puede ayudar a mejorar las cosas.

Tampoco hemos sido los beneficiarios de un plan gubernamental para, por lo menos apoyar a los comerciantes a que puedan regular el uso de mascarillas protectoras en sus establecimientos, lo que ha promovido y causado que muchos “trumperos” confundan el uso de mascarillas en facilidades privadas con una supuesta “violación a sus derechos civiles”.

Así las cosas, de la misma manera que Trump llegó primero en los números funestos de contagios y muertes a causa de la pandemia, el estado de Florida, en este momento es el líder indiscutible a nivel nacional, de ciudadanos contagiados por el virus.

Sencillamente DeSantis quiere ser el número uno…a lo Trump.