El enfoque total de la Virgen María

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Por Diácono David Portorreal
Diocesis de Venice FL

En los últimos dos domingos de Adviento, hemos escuchado pasajes del tercer capítulo del evangelio según San Lucas en el cual el evangelista se ha concentrado en la figura de San Juan Bautista. Pero este domingo, el último en la temporada de Adviento, hay un cambio.

Aunque sigamos escuchando del evangelio según San Lucas, ahora el enfoque será sobre la Virgen María y su papel importantísimo en la economía de la salvación. Al final de sus comentarios, Isabel le dice a Nuestra Madre: «Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor». (1,45) Y este bello comentario es el punto de partida para nuestra reflexión hoy.

«Dichosa tú». Verdaderamente, la Virgen es bendecida. El Señor la ha seleccionado para dar a luz a su Hijo en el mundo. Si nos acordamos del versículo justo antes del comienzo de este pasaje, la Virgen María dice: «Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. (1,38) Nuestra Madre es bendecida porque se ha rendido completamente al Señor.

Es como un eco de lo que escuchamos de su Hijo cuando Él está rezando en el jardín: «Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» (22,42)

Entonces, la primera pregunta para todos nosotros hoy es:

– “¿Qué necesito hacer para ser más obediente al Señor y hacer Su voluntad, no la mía?

– ¿Que has creído?

La fe. Nuestra Madre tiene una fe extraordinaria. Ella aceptó lo que el Señor quería de ella y aunque no entendiera todo – tenemos que acordarnos de que ella tuviera preguntas – ella creyó todo lo que el Señor le decía.

Entonces, la segunda pregunta para nosotros hoy es:

– ¿De verdad creo en el Señor y su Esposa – la Santa Iglesia Católica?

Si existe alguna duda en su mente, admítelo y dáselo a la Virgen María para que ella pueda interceder por usted para que el Señor le quite la duda.

«Porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor.» Aquí quiero destacar la importancia de escuchar. La Virgen María escuchó todo lo que fue anunciado a ella. No había distracción. Ella estaba enfocada completamente en lo que el ángel le estaba diciendo.

Y ahora llegamos a la tercera y última pregunta de reflexión:
– ¿Qué tan bien escucho?

Nuestras vidas diarias son ocupadas, a veces dificilísimas. No obstante, ¿puedo dejar mi celular al lado, puedo apagar la televisión para pasar tiempo en silencio con el Señor para escucharlo – aunque sean cinco minutos?

Mi deseo para todos ustedes es que tengan una bendecida y bella Navidad.

Que sigamos creciendo en nuestra fe y en nuestra capacidad de escuchar al Señor. Y, por un lado, que seamos como Isabel – quien era la primera persona para venerar a la Virgen María.

Que siempre rezamos y veneramos a la Virgen. Y, por otro lado, que seamos más y más como Nuestra Madre – atenta, obediente, generosa, y sobre todo cariñosa.