El nacimiento del salvador

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Por Diacono Angel García de la Diocesis de Orlando.

Ya estamos acercándonos al final de esta temporada de Adviento y a la gran celebración de la Navidad.

Es precisamente la Navidad, ese gran día donde celebramos el nacimiento de Jesús, nuestro salvador.

La palabra Eterna de Dios, se hace hombre y habita entre nosotros. Llega a este mundo en forma de un frágil bebe.

El gran Redentor del mundo, el que nos viene a salvar de nuestros pecados, nace como un pequeño niño indefenso y frágil, que tiene que depender del cuidado de su querida madre, María, y de su padre San José.

El evangelista Lucas nos relata que María dio a luz a su hijo, lo envolvió en pañales y lo colocó sobre un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada.

El gran salvador, desde un principio fue rechazado por los demás, aquellos que le negaron entrada en la posada, si supieran a quién le estaban diciendo que no, quizás la respuesta fuera otra.

Al ser rechazado por los demás, le toca nacer en un pesebre, entre la miseria de los animales, lo cual desde un principio nos predica su misión en la tierra.
Jesús viene a la miseria de nuestro pecado, y viene no como un juez que condena, sino como un pequeño bebe que con su ternura trae la salvación en medio de nuestras miserias.

De igual manera, aunque estas celebraciones de Navidad son momentos de gran alegría, donde las familias se unen, donde además se come y festeja, y se intercambian regalos, no es para todos una celebración de gran alegría.

Al igual que el niño Dios fue rechazado y no fue acogido en ninguna posada, hay muchos en nuestros alrededores que también se sienten rechazados, y para quienes la celebración de la Navidad es un momento de tristeza.

Hay muchos, que al igual que Jesús, se sienten en medio de una miseria, ya sea porque no tienen familias con quien celebrar, sus familias los han rechazado, o la misma sociedad los excluye.

Tristemente una época que debería ser de alegría, es una donde hay más altos números de suicidio por la soledad y el aislamiento que sienten algunos.

¿Cuál debería ser una de nuestras misiones en esta Navidad?

Podría ser una donde nosotros podamos llevar la luz de Jesús, la ternura de ese pequeño niño, al corazón de alguien que se sienta solo y rechazado.

Que le recordemos a alguien del amor tan grande de Dios, que quiere habitar en medio de nuestra miseria para traer su amor y limpiarnos de esos miedos, de esos sufrimientos y de esa soledad.

Que no se nos olvide cual es el verdadero significado de la Navidad, el nacimiento del salvador.

No tengamos miedo a abrir nuestros corazones a Jesús, y aunque el mundo lo rechacé, que nuestro corazón sea ese pesebre donde él pueda nacer y habitar.

¡Feliz Navidad!