Tiempo compartido: ¿Sí? ¿No? ¿Quizás?

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Por Rosario Méndez

Abogada, División de Educación del Consumidor y los Negocios, FTC

Si estás considerando un tiempo compartido para esta temporada de vacaciones, sigue leyendo. Tal vez recibiste un folleto por correo con unas fotos de unas playas soleadas y unas hermosas suites en un resort. Suena genial, ¿verdad? Pero antes de firmar un contrato de tiempo compartido, asegúrate de entender en lo que te estás metiendo, y cómo salir.

No todos los tiempos compartidos funcionan de la misma manera. Algunos de los sistemas de tiempo compartido usan puntos para determinar dónde puedes hospedarte y por cuánto tiempo. En otros sistemas obtienes una semana por año en un resort, pero no todos los años es la misma semana. El costo también varía… un montón. Por lo general, en un tiempo compartido tendrás que pagar los cargos iniciales y los cargos anuales de mantenimiento que pueden aumentar todos los años.

Los promotores podrían ofrecerte una tarjeta de regalo o una comida deliciosa para que vayas a una presentación de tiempo compartido. Si decides ir, el personal de ventas puede hacerte muchas promesas y darte muchos argumentos con la intención de que te decidas a comprar en el acto sin darte el tiempo necesario para pensarlo o para que hagas tu propia investigación.

Así que antes de poner tu firma en ese contrato de tiempo compartido, hazte algunas preguntas:

  • Si el tiempo compartido es para hospedarme únicamente en una propiedad específica, ¿quiero tomar vacaciones allí todos los años?
  • ¿Este tiempo compartido está dentro de mis posibilidades, y lo podré pagar si aumentan los cargos de mantenimiento?
  • ¿Tengo tiempo para lidiar con los problemas que pudieran surgir si no puedo reservar el resort que quiero durante las fechas en que deseo viajar?
  • ¿Cómo puedo vender el tiempo compartido si no puedo o no quiero seguir pagando?

Y para consultar más recomendaciones, lee Estafas de tiempos compartidos, clubes vacacionales y otras estafas relacionadas.